Bienvenidos a ELÉCTRICA OBSESIÓN


Donde doy vida de nuevo a los personajes que me atraparon y me arrastraron a su mundo, uno que sólamente es posible entre las páginas de un libro.
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jueves, 26 de mayo de 2011

Sorprendentes aliados - Cap 2 - Petición


CAPÍTULO 2 - PETICIÓN

Durante un par de minutos y bastantes kilómetros, el único sonido que se escuchó en la furgoneta –aparte del propio del forzado motor– fueron los desgarradores sollozos que Wanda emitía en brazos de Mel. Eso y la pesada respiración de Jared, quien aferraba el volante con tanta fuerza que pronto sintió como se le agarrotaban las manos.

Jared temía lo que vendría después... a pesar del tiempo transcurrido, recordaba demasiado bien el "luto" de Wanda por aquellas almas desconocidas... Dejando a un lado su propio dolor por la perdida de Ian, trataba de prever como hacerla reaccionar para que no cayese en ese estado, pues esta vez no podía confiar en hubiese alguien capaz de traerla de vuelta. Sin embargo hubo un tiempo en que le habría resultado mucho más fácil. Uno en que no se trataba más que de un compañero... pero ahora Ian O`Shea era como su hermano, y eso volvía a reabrir viejas heridas mal curadas...

Melanie captó la furtiva mirada que les lanzo a través del espejo retrovisor... y lo supo. Pero también ella dudaba que pudiesen hacer mucho por su hermana. Sé sentía tan inútil como cuando estaba atrapada en su propio cerebro..., salvo que esta vez su incapacidad era la de pensar. Ni siquiera en la gran ironía que encerraba el drama que estaban viviendo: Por expreso consejo de Doc, esta iba a ser su última misión... y en realidad sería la de Ian.

Los sollozos dieron paso a los resoplidos, pero esta fase duro poco.

- ¡Jared, da la vuelta! –ordenó Wanda, reaccionando al fin.

Por su tono de voz, Jared supo que habría tratado de arrebatarle el control de vehículo de haber estado en el asiento del copiloto. Por si acaso redujo la marcha antes de denegar su petición.

- ¿Para qué, Wanda? ¿Para qué el sacrificio de Ian sea en balde?

- ¿¡Cómo que para qué? –Chilló haciendo caso omiso de los intentos de Mel por calmarla.– Tenemos que ver dónde lo llevan... ¡Hay que rescatarle!

- No –Jared ni siquiera necesitó meditarlo.

- ¿No? ¡No! –Gritó furiosa, debatiéndose entre los brazos de Melanie.

Wanda quiso arañarle. No. Más que eso. Deseaba arrancarle los ojos. Era un sentimiento que en otras circunstancias le habría asqueado e incluso asustado tener..., pero ahora, en este preciso instante, formaba una parte tan natural de su ser como el color de sus ojos o el profundo amor que sentía hacía Ian. Por lo visto, cada vez era más y más humana, virtudes y defectos incluidos.

- Wanda... –susurró Mel, tratando de mantener la calma a pesar de que, aunque era más fuerte, a duras penas podía sujetarla.– Piensa en lo que estas pidiendo. Si regresamos será para morir con él, nada más.

- Wanda, se razonable. –Añadió Jared.– ¿No vistes sus ojos? Ese buscador no iba tras un anfitrión... buscaba comida.

La pena casi ahogó la voz del hombre en las dos últimas palabras, tirando por tierra su mascara de tipo duro e indiferente... No obstante, Wanderer, la considerada y amable alma viajera, estaba demasiado destrozada para percatarse.

- ¡No! –Grito. Su corazón se negaba a creerlo..., a darse por vencido. Pero una parte de su mente sabía que ellos tenían razón. Ian se había entregado como alimento para que ellos pudiesen escapar.– ¡No! –Repitió, pero esta vez no reconoció su propia voz. Ni siquiera fue consciente de haber movido los labios para producir el sonido, demasiado absorta en tratar de escapar de la negrura que había comenzado a engullir todo cuanto la rodeaba.

........

Mientras tanto, en las afueras de la ciudad, Ian trataba de asimilar todo un cúmulo de información: Los estudios de medicina de Carlisle, el origen de su familia, el importantísimo rasgo que los diferenciaba de los demás vampiros, quienes y cuan diferentes eran los Vulturis, el tratado y las posteriores "alianzas" con los Quileutte –habían discutido mucho sobre como contárselo todo sin mencionar las metamorfosis, pero finalmente renunciaron al secretismo; ante la imposibilidad de desligarlas de la historia y por el bien del futuro común– la resistencia llevaba a cabo en Forks y en La Push...

Aunque todo apuntaba a que eran los "buenos"... Las nuevas revelaciones cambiaron su forma de ver al grupo de los Quileuttes. Inevitablemente los miró receloso, apartándose un paso del joven que permanecía a su lado, preguntándose cuales de ellos serían aquellos seres fantásticos descritos por Carlisle, –en realidad no estaba muy seguro de querer saberlo, mejor dicho de querer confirmarlo, pues al mirarlos más detenidamente le fue increíblemente fácil identificar al musculoso grupo– y por primera vez reparó en el hombre blanco.

Parecía tan tranquilo y relajado entre tanto monstruo...

Edward sonrió complacido por su reacción, un vestigio del pasado antagonismo entre ambos clanes, pero se apresuró a tranquilizarle a instancias de Jasper.

- Todos somos los buenos, Ian. Como te a dicho Carlisle, mi familia... bueno,... nosotros... somos diferentes al resto de los de nuestra especie y eso nos creó poderosos enemigos en el pasado. No queremos ser monstruos... por eso no cazamos humanos para sobrevivir. Por eso nuestros ojos son dorados y no rojos. Nos llamamos "vegetarianos" en plan chiste privado, pues usamos la sangre animal como sustituto. Tratamos... solemos ser buenos en todo lo que hacemos... aunque a veces es más difícil resistir y pueden ocurrir accidentes. La sangre de los animales nos mantiene vivos pero... no nos quita la sed por completo. Basta oler una gota humana para que nuestro apetito se vuelva difícil y doloroso de controlar... ¡pero no imposible!.

Ian no dudo ni un momento de su última afirmación, a tenor de la férrea determinación de su expresión.

- Gracias a este supremo esfuerzo pudimos coexistir en paz con los bisabuelos de la tribu y veníamos haciéndolo de nuevo hasta que se produjo la execrable traición...

- ¿Traición?

- Nuestros "Reyes" –remarcó la palabra con sarcasmo y desprecio a partes iguales– nos han traicionado. Una vez más han antepuesto su ansia de poder, aliándose con los invasores para obtenerlo. Ellos mismos capturaron y prepararon a las primeras victimas de las inserciones... de no ser por su traición... –sus dientes apretados apenas dejaban salir las palabras y sus ojos destellaron adquiriendo un aspecto amenazador– no podrían dominarnos, ni cortar nuestros duros cuerpos y mucho menos sabrían como destruirnos eficazmente.

- ¿Vuestros "Reyes"? –Inquirió casi involuntariamente, con la vista aún puesta en el rostro del hombre de tez clara.

- Los Vulturis –replicó Edward, escupiendo las palabras como si fuesen un insulto.

- Dadle un respiro –dijo Charlie, devolviéndole la mirada.– Todo esto no es nada fácil de digerir.

- Pues tú lo hiciste muy bien Charlie. Y en tiempo record. –Comentó Jake– Quizá...

- Nada de entrar en fase, Jake. –Conminó Jasper con el tono seco y autoritario propio de quien esta acostumbrado a mandar a un regimiento, y luego, ante el abrumador peso de las miradas sorprendidas de todos, incluido Ian, añadió en un susurro tranquilizador– Por favor.

Jacob bufó.

Ian deseó con todas sus fuerzas no tener que dividir constantemente su atención para "vigilar"ambos grupos.

- Sí, Jasper tiene razón... a mí casi me da un ataque al corazón, chaval. Y eso que te he visto crecer... incluso te he cambiado los pañales en un par de ocasiones...

- Ojalá pudiésemos darle tanto tiempo como a ti Charlie. –Dijo Edward, cortando la protesta de su futuro yerno por el comentario intimista del abuelo de Ness.– Y tampoco lo tenemos para "jugar a ver que pasa", Jake. –Agregó lanzándole una mirada recriminatoria al chico. Una que quería decir: "piensa antes de actuar, ¿quieres?"–. Ian sabe de sobra como es realmente el mundo que le rodea, no necesita "ver" para "creer".

Edward tenía razón. Ian necesitaba solamente respuestas..., una respuesta en realidad. Y estaba más que preparado para obtenerla.

- ¿Qué queréis de mí? Esta claro que, por ridículo que me resulte pensarlo siquiera, hablabas en serio cuando dijiste que necesitabais mi ayuda.

- Cierto. El salvamento por parte de Edward no fue del todo un gesto altruista. –Admitió Carlisle con tono cansado.– Necesitamos que tú y tu gente nos liberéis de la primera tarea que nos impusimos a nosotros mismos, proteger a los últimos supervivientes de Forks.

» Tranquilo, no vamos a pediros que masifiquéis vuestro hogar, simplemente ponemos en tú conocimiento que al norte de vuestro emplazamiento, a unos dos kilómetros en coche, desde hoy mismo habrá una nueva cueva donde seréis bienvenidos y... bueno... os agradeceríamos mucho si, como buenos vecinos, echarais una mano de vez en cuando a toda esta gente para abastecerse.

- Pero... por aquella zona no hay cuevas... Es imposible... juraría que son una cordillera de rocas macizas...

- Confía en mí –mascullo Charlie–. No necesitas saber cómo, sólo que dentro de dos horas las habrá.

- También me gustaría aprender a retirar las almas, eso nos proporcionaría la oportunidad de recuperar a nuestros integrantes en caso de que se produjese alguna captura. Alice es incapaz de ver el procedimiento exacto.

Ian abrió los ojos desmesuradamente. ¿Cómo sabían eso? ¿Lo daban por supuesto porque contaban con Wanda y Sol? ¿Y a que se refería con "ver el proceso"? ¿Desde cuándo y cómo los vigilaban?.

- No estas haciéndote las preguntas correctas. –Musitó Edward, controlando a duras penas su impaciencia.– Sí pudieses pensar con más claridad seguramente caerías en la cuenta de que somos los anfitriones perfectos... Vivimos eternamente, ya que somos prácticamente indestructibles, por lo tanto las almas jamás tendrían necesidad de trasladarse de cuerpo en cuerpo. Entonces..., ¿por qué hay tan pocos vampiros insertados?

Ian no supo que decir. Tal vez aquellos vampiros poderosos habían puesto restricciones al respecto.

Edward suspiro.

- La respuesta es obvia. Somos el anfitrión ideal, cierto, pero al mismo tiempo representamos un gran problema. Mejor dicho, un grave problema. No tardaron mucho en darse cuenta de ello, y esa es precisamente nuestra gran baza, la única que tenemos para ganar la batalla de la supervivencia. Nosotros y vosotros.

Ian no dio muestras de seguir el curso del razonamiento de Edward, –no había que ser vidente para saber que estaba perdido, del mismo modo que Jasper no necesitó serlo para conocer los derroteros de los pensamientos de Jacob instantes antes– así que volvió a exhalar un suspiro resignado antes de explicárselo.

- Tuvieron que parar a la espera de que las arañas encontrasen una solución efectiva, o de lo contrario el planeta pronto quedaría cerrado a la colonización, pues no nos reproducimos..., no exactamente. Y lo que es peor, en relativamente poco tiempo quedaría desierto... reducido a un planeta esquilmado de vida"inteligente".

La mente de Ian bullía enumerando solamente las ventajas que ofrecía la condición de su interlocutor... motivo por el cual le ilumino con una simple pregunta.

- ¿Qué comemos?

Sus ojos se agrandaron en extremo, e inconscientemente se llevó una mano a la garganta mientras evocaba a uno de ellos saciando vorazmente su sed.

- Exacto, y ahí radica el problema. Sí no consiguen parar están matando a uno de los suyos... y si lo consiguen crean un nuevo vampiro. Algo que dista mucho de ser bueno para la pobre alma que lo habita. Automática e invariablemente pierden el control del nuevo ser, incapaces de enfrentar y refrenar la abrumadora sed que domina por completo sobre cualquier otra cosa a su anfitrión...

- Y un neófito descontrolado es capaz de acabar por sí solo con una pequeña población entera en un escaso margen de tiempo. –Apunto Jasper– Ni siquiera les funciona el truquito de reemplazarlas inmediatamente por otra experimentada en el manejo de nuestro complejo cerebro... Yo llevo más de medio siglo esforzándome por conseguirlo... y sigo siendo el eslabón débil.

Carlisle le paso un brazo por los hombros, un gesto tan tierno y reconfortante que hizo que a Ian le escociesen los ojos. Y la joven le acarició la mejilla, dejando la mano sobre ella, mientras se dirigía a Ian por primera vez.

- Tía Alice dice que esas "cosas", las arañas están trabajando en la fabricación de sangre sintética o algo así, además de un compuesto que haga que no toleremos otra cosa.

- Por eso es que pedimos tu ayuda para mantener a esta gente a salvo. Para así poder dedicarnos a cazar yliberara todos los vampiros anfitriones y, finalmente, enfrentarnos a los Vulturis impidiendo que creen más. –Gruñó Edward.

- Tendría que consultarlo... –reflexionó Ian– solamente puedo hablar por mí mismo en este momento.

- Por supuesto. –Convino Carlisle.– Volveremos a vernos en cuanto la decisión este tomada. No te preocupes..., nosotros te encontraremos a ti cuando sea el momento oportuno. Igual que te encontramos hoy.

Ian trago en seco. No era una amenaza. Ni el tono, ni la intención podrían calificarse como tal y no obstante resultaba inquietante. Todo misterio lo es. De todos modos se cuido muy mucho de no preguntar.

- Digan lo que digan los demás..., contad conmigo. Es lo menos que puedo hacer después de salvarme la vida ¿no?

- "Algo" me dice que dirán que sí –susurró Edward, guiñándole un ojo a sus acompañantes a una velocidad tal que nadie más lo notó– pero de todos modos añade a la oferta la garantía absoluta de que recuperareis a los dos humanos con los que mostrareis a Carlisle el procedimiento de retirar las almas... Ah, ah. Permítenos conservar al menos una pequeña parte de nuestros secretos. –Interrumpió antes de que Ian pudiese formular la pregunta que ya estaba en la punta de su lengua, incapaz de aguantarse esta vez.– Puede que cuando los Vulturis no sean más que un mal recuerdo, y si sobrevivimos para entonces, te los cuente.

- Esta bien. –Qué otra cosa podía decir.– Lo primero entonces es encontrar el medio de reunirme con mi grupo de expedición o intentar volver a casa por mis propios medios... La primera opción sería la más segura, pero dudo que pueda hacerse.

Carlisle sonrió paternalmente, e Ian se sorprendió a sí mismo buscando rasgos de su propio padre en él. Era absurdo, lo sabía de sobra, sin embargo aquella criatura era más humana y cercana que mucha gente que había conocido –antes, durante y después de la invasión–... le inspiraba las mismas sensaciones y sentimientos encontrados que Wanda, al principio de permitirse conocerla.

- Veo que no has reconocido dónde estamos. Supongo que con tanta gente el paisaje cambia bastante..., –Ian miró a su alrededor y parpadeó varias veces para asegurarse de que sus ojos no le engañaban, acababa de reconocer el emplazamiento donde ocultaban el camión con su preciado alijo– por no mencionar que tenías cosas mejores y más urgentes que atender que inspeccionar el lugar.

- Carlisle. –Intervino Edward– Alice dice que ellos estarán aquí en diez minutos a lo sumo.

- ¿Ellos? –Balbuceó Ian, un tanto inquieto por la respuesta que pudiese recibir.

- Tú familia, por supuesto. No íbamos a salvarte para luego abandonarte a tu suerte..., aunque me temo que sí para dar todas las explicaciones.

Y sin mediar ni una palabra más, los Quileutte se pusieron en marcha y ellos los siguieron, borrando a su paso –de alguna misteriosa forma– el enorme rastro que debería dejar en la fina arena toda aquella gente.

Para quienes esperaban este cap. Gracias por vuestra infinita paciencia.!

lunes, 23 de mayo de 2011

Mari volvio a acordarse de mí

Hoy es día de regalos... primero mi linda NENY me hizo tres maravillosos. Una hermosa composición en pdf de mis tres mejores fics "La húesped nº 37" "Como la crema y la canela" y "Regalo de amor". Estan maravillosos... me encantan todos y cada uno de los detalles que les pusiste... realmente te esmerastes...Woo!! T.T de felicidad. XDD

y Después descubro que

MARI del blog entre dos mundos (http://sangreyhielo.blogspot.com/) compartió este regalo con sus amigos(entre los que creo contarme) y seguidores (Donde me cuento fijo).


Este regalo tiene una condición... darselo a 5 amigos. Si son más mejor.

Aroa
Neny
Cata
Cami
Abner
Mony
Lullaby
Laura Frías
Mel
Monse

Mari también me dio este otro


Darselo a 10 blogs

Bueno pues yo se lo doy a todas mis seguidoras que tengan su propio blog ¡Ea!!

domingo, 22 de mayo de 2011

Un regalo especial para mí

Un regalo muy especial para mí, pues esta cargado de afecto. Gracias MEL del blog ( http://diminutaobsesion.blogspot.com)


Eres la mejor,ahora que lo se realmente no te imagino como la pequenha ninha de 15 anhos que creia que eres te imagino como un mujer fuerte y dulce, si,podrias ser mi madre ¿y que? eres perfecta eres la mea jajajaj y te quiero,te quiero Ele

miércoles, 18 de mayo de 2011

Premios

En esta entrada voy a colgar los premios que he recibido de mari (Entre dos mundos) http://sangreyhielo.blogspot.com/

Hay que seguir la cadena.
Y el premio consiste en hacerme yo misma una pregunta y responderla... que es esta (Si no he entendido mal es básicamente siempre la misma):
¿Por qué creaste el blog?
Este blog surgió para aunar todos mis trabajos en un único blog... un blog mío donde pudies hacer y deshacer libremente... donde poder subir los premios y regalos que me haceís y... tener mi propio rinconcito aunque no por eso deje los otros blogs XDD

Ahora toca darselo a 10 blogs para que sigan la cadena:
Coka
Aroa
Neny
Lullaby
Mel
Laura Frías
Blanca Cullen Black
Mony
Beu
Kassi


Gracias mari guapa!!!
Y ahora toca las reglas del premio:

1- Decir en qué nos inspiramos para hacer una entrada:

Bueno en si no me inspiro en nada, solo que a veces estoy leyendo o bien la tele o haciendo cualquier otra cosa y me vienen ideas a la cabeza y escribo sobre estas. Coincido contigo mari... por ejemplo lo último que subí iba a la compra y me senté en una plaza corriendo a apuntarlo a grandes rasgos (menos mal que llevaba la libreta y un boli en el carro jajaja)

2- Describirte con cuatro palabras:

Perfeccionistra, exigente, cabezota y cariñosa. Vuelvo a coincidir contigo.

3- Decir tu frase favorita:

"El que la sigue, la consigue" como buena cabezota jajaja.


4- Pasarlo a los blogs más adorables: El de Aroa, Lullaby, Nenys, Mel... XDD todos mis afiliados!!!


martes, 17 de mayo de 2011

Como la crema y la canela - 2º Epílogo (Jake)



2º EPÍLOGO

JAKE POV

Embry tenía razón, con el transcurso de las semanas Nessie se fue poniendo tremenda. Y aunque ella lloriqueaba a veces diciendo que estaba horrible, yo seguía viéndola como la chica más hermosa del universo.

Por las noches –demasiado molesta ya para pasarlas acurrucada contra mi pecho– me encantaba acomodar mi espalda contra su voluminosa pancita, y así sentir las pataditas mientras reposábamos en silencio en espera de que nos venciera el sueño, o trazando nuevos e ilusionados planes de futuro. Por suerte para mí y mis pobres nervios, –desde el incidente con aquel chupasangre estaba seguro de no llevaría nada bien que deambulase por los bosques sin llevarme pegado a su cadera, por muchos ojos lobunos que la vigilasen– Nessie había erradicado por completo de ellos el proyecto del centro naturalista, alegando que esa ocupación requeriría más tiempo del que estaba dispuesta a dedicarle, ya que jamás había pretendido ingresar en el club de "las madres demasiado ocupadas para atender a sus hijos". Y de día... De día siempre estaba dispuesto a colmarla de mimos para aliviarla y que no se deprimiese. En realidad todos lo hacíamos. Era como si fuese la única mujer capaz de concebir de toda la tribu. La gran esperanza Quileutte. Hay que ver como pueden llegar a cambiar las cosas y las personas...

Billy... bueno, mi padre no cabía en sí de gozo: Al fin iba a ser abuelo. Le faltó tiempo para anunciarlo a bombo y platillo por toda la reserva junto a sus abuelos. Y ni que decir que Alice se volvió loca al teléfono, planeando inmediatamente multitud de fiestas: Una para agasajar a la embarazada..., otra para celebrar el nacimiento..., la del bautizo..., todo entre grititos entusiasmados. Casi deja sorda a Nessie, quien tuvo que colgar dejándola con la palabra en la boca.

Pero como por desgracia no todo pueden ser alegrías en esta vida, tan magno acontecimiento reabrió las antiguas heridas causadas por la perdida de los seres queridos, en especial la más reciente, pues su madre ya no estaba tampoco para festejar con nosotros... Se fue a dormir una noche para no despertar jamás, seis meses después de la boda. Al menos a mi Ness le quedaba el exiguo consuelo de que su muerte fue dulce, es decir: apacible e indolora...

...Justo lo contrario a la noche que ella acababa de pasar.

- Buenos días, preciosa –susurré besando sus párpados cerrados.

- Buenos días –respondió tratando de enfocar entre bostezo y bostezo.– ¿Qué hora es?

- Casi las once.

Puso mala cara y luego protestó:

- ¡Jake! ¿Por qué me has dejado dormir tanto?

- Bueno... yo no lo calificaría así después del partido de fútbol de anoche.

- ¡Oh! Sentimos no haberte dejado dormir..., otra vez –se excusó mientras la ayudaba a incorporarse y sacar las piernas fuera de la cama. Últimamente había tomado la costumbre de usar el plural para dirigirse a sí misma... Algo que yo encontraba de lo más tierno y encantador.

- Nop. Me temo que la peor parte te la llevaste tú solita. Por eso no te desperté esta mañana al levantarme. Evidentemente necesitabas descansar, y tu sueño parecía tan sosegado entonces... Además, ya te dije ayer que hoy no iría al taller, hay poca faena y Sam, Quil y Embry pueden apañárselas sin mí, así que no pienses que yo he madrugado mucho tampoco.

- ¡Oh! Lo olvidé. Vale. Gracias. Tienes razón, la verdad es que a sido una noche muy movidita. Supongo que a estas alturas no queda mucho espacio hay dentro, a pesar de que parezca un zeppelín. –Comentó haciendo un infantil mohín de disgusto.

- Pues eres el zeppelín más bonito que he visto en mi vida. –La animé, besando la punta de su nariz.

- Si me lo dices así... tendré que creerte.

- Más te vale –repliqué sonriendo de oreja a oreja, acuclillándome delante de ella para ponerle las zapatillas.

- ¡Uf! A veces pienso que no volveré a verme los pies. –Gimoteo.

- Sue asegura que saliste de cuentas antesdeayer, eso quiere decir que ya te queda poco para pintarle la uña a este pícaro gordito si te place. –Dije jugueteando con su dedo gordo como si ella fuese una niñita pequeña, haciéndola reír.

Una risa que fue abruptamente sustituida por un quejido de dolor, al mismo tiempo que el pie escapaba de mis manos y las suyas sujetaban desesperadas su vientre... Pero lo que realmente me alarmó, hasta el punto de salir pitando en busca de Sue Clearwater, fue el enorme charco que se formó en el suelo, pese a que gran parte del líquido –para alivio de ambos, incoloro– quedase empapado en el borde del colchón.

No recuerdo exactamente como lo hice... Seguramente el horror pintado en mi semblante les dio toda la información que mi boca no era capaz de articular, porque creo que no conseguí balbucear gran cosa aparte del atropellado "ya rompió", que repetía una y otra vez como un disco rallado. La verdad es que apenas recuerdo haber corrido de casa en casa, rezando porque ni Sue hubiese decidido pasarse a visitar a Charlie –últimamente pasaba mucho tiempo allá, alegando la pobre excusa de alguien debía preocupase de cocinarle algo decente de vez en cuando– ni Emily a su hermana, la madre de Claire... En cualquier caso estuve de vuelta en menos de lo que canta un gallo, –bueno..., suponiendo que los gallos tardasen como media hora– trayendo conmigo a una legión de curiosos además de mi padre, sus abuelos y las dos mujeres que necesitábamos.

Para mi angustia, Nessie permanecía tal y como la dejé. No se había movido ni un milímetro, aunque el charco a sus pies había aumentado considerablemente de tamaño con cada contracción.

- Billy, Moses... despejad la casa. No quiero a nadie que no sea familiar directo en ella. Selma, por agua a hervir. Jacob, necesitaremos agua, el botiquín que deje aquí la semana pasada, las palanganas, un cubo y muchas toallas y paños limpios... –ordenó Sue, tomando el control absoluto de la situación– Emily, ayúdame a tumbarla. ¿Cada cuánto son las contracciones, Ness? –Siguió diciendo a mis espaldas mientras me encaminaba hacía la puerta.

No alcancé a escuchar la respuesta, si es que la hubo, pues literalmente salí disparado por ella a recopilar afanosamente todo lo que me habían pedido, añadiendo por mi cuenta la canastilla que Nessie tenía preparada desde hacía un mes, en cuanto volvió a quejarse.

Una vez entregado todo, Sue me tranquilizó repitiendo lo que evidentemente ya le había dicho a Ness. Al parecer el parto propiamente dicho ya había comenzado antes de que rompiese aguas, –un par de horas por lo menos– aunque las contracciones habían sido demasiado suaves, cortas y espaciadas como para perturbar su sueño; y por lo visto iba a ser de los "rápidos", pues en estos momentos las mismas se sucedían en intervalos de cuatro o cinco minutos y ya había dilatado casi cinco centímetros.

Por las clases prenatales ambos sabíamos lo que eso significaba: a partir de ahora sería más lento y doloroso. Por eso mismo me senté en el borde de la cama, dejando mi mano a su alcance dispuesto a permitir que la triturase, hablándole de mil tonterías en un vano intento de distraerla.

Dos horas más tarde, con el corazón encogido de tanto verla retorcer las sábanas y apretar los dientes, fui en busca de agua fresca para darle de beber y otra remesa de toallas limpias. En la cocina me recibió el repiqueteo de una cacerola con agua hirviente –recuerdo haberme preguntado distraídamente si todavía sería la misma que Sue pidió hace ya tanto– y el aroma a café recién hecho. Billy y sus abuelos sorbían de sus tazas, aparentando tranquilidad, aunque sus ojos desmentían la farsa.

Apenas transcurrió una hora cuando dejó de contenerse y su mano busco la mía con desesperación. Situada al otro lado de la cabecera, Emily, le paso un paño húmedo por la frente murmurándole palabras de aliento. Sue y ella se habían turnado para picotear algo en la cocina... pero a mí, sinceramente, no me entraba ni un sorbo de agua. Y no digamos a mi niña.

Cuatro hora después, –a esas alturas las contracciones ya eran cada dos minutos y la dilatación de ocho centímetros– comencé a dudar del buen juicio de las palabras de la comadrona. ¿Sí esto era un parto corto, cómo sería uno largo? Afortunadamente, a mis doloridas articulaciones les bastaba con el intervalo entre apretón y apretón para recuperarse. Ventajas lobunas. No así a mis nervios.

- Jake, necesito que tires esto y traigas agua limpia –pidió entonces Sue, alargándome la vasija que traje en primera instancia– Emily, acompáñale y tráete la hervida. El gran momento ya esta aquí.

Para mi sorpresa e indignación, a la vuelta, Sue y Emily pretendieron echarme de la habitación. Algo que desde luego no entraba en mis planes ni en los de Ness, quien aferró mi mano suplicando: "Quédate conmigo, Jake".

- Esta bien. –Claudicó Sue.– Pero entonces se útil –rezongó colocando una de las palanganas a mi alcance. –Refréscala con esto. –Agregó entregándome un paño seco y llenándola con el agua fría.

Por supuesto que su comentario: "se útil" me enfureció sobre manera. Era la gota que colmaba el vaso de mi agotada paciencia ¡Como si yo hubiese estado de juerga durante estas ocho horribles horas!... no obstante apretujé ese enfado hasta hacerlo una bola y luego lo encerré en alguna parte donde no molestase ni me distrajese de lo que verdaderamente importaba en estos momentos... todo ello en apenas una milésima de segundo.

Inmediatamente empapé el paño y –no sé cómo me las apañé para escurrirlo con una sola mano– lo pasé por su frente sudorosa, mientras sus dedos se apretaban alrededor de los míos y de sus labios escapaba un siseo bajo. Para mí no era más que una leve presión... sin embargo sabía que, en esta ocasión, cualquier otro hombre habría rechinado los dientes, al igual que cualquier otra mujer habría gritado a pleno pulmón.

- Sé que duele mucho, nena. Así que déjate ya de heroicidades. Grita todo lo que necesites, cariño. –La conminé, sabedor por experiencia propia del alivio que supone no andar conteniéndose.

Estoy seguro de que me lo habría negado, restándole por enésima vez importancia a su sufrimiento, pero surgió algo más urgente que llevarme la contraría. Y esta vez se le escapó un prolongado y agónico gemido.

- Vale. Has dilatado bastante. –Informó Sue a mis espaldas– Hora de Empezar a empujar, cariño. ¿Lista?.

Nessie asintió, extremadamente pálida.

- ¡Ahora! ¡Empuja! –Ordenó.

La presión alrededor de mis dedos se intensificó cuando alzó la cabeza apretando los dientes. Apenas medio segundo después se dejó caer exhausta. El sudor volvía a perlar su rostro y su respiración era entrecortada.

Mi mente trabajaba a mil por hora, buscando desesperadamente el modo de aislarla del lacerante dolor que trataba de ocultarme a cada asalto.

- Ness, haz como yo. Respira como yo, cariño. –Indiqué recordando de nuevo las clases de preparación al parto. Y comencé a jadear.– Eso es mi amor. Sigue así. –La animé cuando imitó mi respiración.

- ¡Otra vez, Ness! ¡Empuja! –Apremió Sue.

Esta vez yo mismo hice fuerza. Como si así pudiese ayudarla y mitigar sus esfuerzos.

- ¡Ya esta aquí! ¡Ya veo la cabecita! Un último esfuerzo, cariño. –Alentó la madre de Seth.

Miré sobre mi hombro. Emily ya estaba a su lado, preparada con una toalla suave.

Entre el gorgoteo sordo de la sangre y el líquido amniótico, –entremezclados en una nueva remesa que enrareció aún más el ambiente– se elevó el agudo llanto del bebé. Nuestro bebé. Dejándome aturdido y al borde de las lágrimas.

Apenas tuve tiempo de verle... Pero juraría que debajo de la tintura rojiza que le bañaba por completo, su piel era tan nívea como la de su madre.

- ¿Esta bien? ¿Cuántos dedos tiene? –Exigió con un hilillo de voz mi esposa.

- ¡Felicidades! Es una niña. –Repuso Emily.

- Y muy sana. –Nos tranquilizó Sue mientras procedía a limpiarla y examinarla.– ¡Menudos pulmones!

- Una niña –repetí, flotando todavía entre las nubes.

A medida que me hacía a la idea, –ninguno de los dos habíamos querido conocer su sexo antes de ahora– el corazón me explotó en el pecho despidiendo una repentina oleada de amor hacía las dos mujeres de mi vida.

- ¿Sara? –Susurró mi amor en cuanto nuestros ojos se encontraron. Los míos emocionados, los suyos vidriosos y cansados.

Se me apretó aún más el nudo de la garganta. Incluso ahora seguía pensando en mí, en complacerme, pues quería ponerle el nombre de mi madre.

- Sarabella. –Sugerí. Añadiéndole el apodo cariñoso con el que el padre de mi Ness llamaba a su mujer.

Mi suegro debió ser un gran tipo, locamente enamorado. Mientras otros hombres se conformaban con Cari, Gordi o cualquier otra memez, él piropeaba a su esposa llamándola guapa en Italiano.

Nessie me sonrió y luego cerró los ojos. Su respiración sibilante distaba mucho de ser acompasada, y su mano aflojó un tanto el agarre que ejercía sobre la mía.

- ¿Sue? –Llamé súbitamente alarmado, haciendo que volase hasta el otro lado de la cabecera.

- No te preocupes, chico. Deja que descanse y recupere algo de fuerza. Va a necesitarla dentro de poco –musitó tras tomarle el pulso.

No se equivocaba. Como si sus palabras lo hubiesen provocado, su cuerpo se arqueó, la mano estrujó de nuevo mis dedos y ella gritó de dolor con los ojos desencajados.

- ¡Emily! Prepara otra toalla. –Instruyó Sue, volviendo a ocupar su puesto a los pies de la cama.– Vamos allá, pequeña. Ya sabes lo que hay que hacer... ¡Ahora! –Instó.

Y mientras los músculos del amor de mi vida se tensaban presos del sobreesfuerzo, yo me sentía morir por hacerla pasar por esto.

- Este viene más lanzado. Un empujón más y listo, preciosa. Venga que tú puedes. –Arengó Sue, demostrando una vez más su experiencia y capacidad como comadrona. Y un nuevo llanto rasgo el aire.– Sí, señor. El pequeño Noah traía prisa. –Declaró tendiéndoselo a su ayudante.

- Y todo en su sitio. –Comentó Emily, envolviendo su cuerpecillo moreno con la toalla, al mismo tiempo que guiñaba un ojo a mi mujer, que suspiró aliviada dejándose caer fláccidamente sobre las almohadas.

- No te asustes..., Jake..., no te librarás de mí... –susurró antes de deslizarse en la inconsciencia propia del cansancio extremo, llevándose uno de mis besos consigo. El más apasionado que se puede dar en la frente.

FIN

N/A: Bueno.. ahora si que sí. Gracias por acompañarme en este viaje. No diré que fue un camino de rosas... a veces se acabaron los pétalos y tuve que caminar descalza sobre los espinos... ¿Merezco sus comentarios a cambio? Gracias y quien sabe... quizá volvamos a vernos en otro fic Twilight pero por si acaso aprovecho para despedirme de mis seguidoras Team Jake. XDD Gracias por vuestra paciencia!.

Aunque...por otra parte - no os prometo nada pero...- mi mente acaricia una antigua idea que podría convertirse muy bien en la segunda parte de este fic. Incluso se me viene un título "Amor eterno"... Pero mejor no prometo nada de nada. Lo siento, la inspi no esta para hacer promesas. Una cosa son las ideas (que tengo muchas) y otras poder expandirlas y plasmarlas en letras.

Buenas noticias para las Hosters

Respecto al nuevo libro de Stephanie Meyer, ( la edición de bolsillo de Tehe Host) se ha anunciado que donará 1 dólar a Red Cross para beneficio de Haití y Chile. En él
Santa Meyer nos regala un capitulo desde el punto de vista de Mel cuando despierta tras la separación. Si quereis leerlo o incluso descargarlo en PDF o Word aquí os dejo el link
http://es.scribd.com/doc/55569624/The-Host-Edicion-de-Bolsillo-Extras
Que diferente a lo que yo me imaginé... Mmmm pero me fascinó... Y si ayudan al país de mi Neny... creo que me lo comparé cuando llege a España!!! XDD

domingo, 15 de mayo de 2011

Como la crema y la canela - Epílogo (Nessie)





EPÍLOGO

NESSIE POV

Dos años más tarde...

Inspiré hondo y alcé el rostro para disfrutar la caricia del sol en cuanto salimos al claro. Era un de esos pocos domingos ideales para una acampada... o como en nuestro caso, una merienda campestre.

Mientras tanto, Jake extendió la manta cuidando de no dejar la más mínima arruga, y luego se tendió sobre ella –cuan largo era– invitando a hacer lo mismo.

- Qué tal si... tú y yo... ya sabes... abrimos primero el apetito –murmuró de lo más sugerente.

Alcé una ceja y negué –sin mucha convicción– con la cabeza.

Esbozó su mejor sonrisa –esa que me hacía estremecer de pies a cabeza y detenía los latidos de mi corazón– y volvió a palmear la manta, mirando directamente a mi alma a través de mis ojos.

- Oh... Vamos, Ness. Deja que te bese y te toque. Aquí, bajo el sol –ronroneó.– Es lo menos teniendo en cuenta que estoy planteándome abandonar la manada para envejecer contigo. ¿No crees? –Abogó por su causa, medio enserio medio en broma.

Igualé su sonrisa con una picarona, y sin perderle de vista solté la canasta de la comida justo donde estaba. Después volví a negar con la cabeza retrocediendo medio paso.

- Nop. Antes tendrás que atraparme. –Aseguré echando a correr sin esperar a comprobar si aceptaba o no mi propuesta. Estaba tan segura de que lo haría como de que me alcanzaría antes de que llegase a la primera línea de árboles...

...Lo que no esperaba era tenerle corriendo a mi costado en forma lobuna. Casi, casi rozándome con su pelaje.

El rápido movimiento de cabeza en dirección a su lomo y el equivalente a una sonrisa traviesa en sus fauces me indicaron que hacer. –Desde luego fue un autentico acierto ponerme vaqueros hoy.– No lo pensé. Tan sólo empuñé el pelaje de su cruz, y tomando impulso me planté a horcajadas sobre su lomo. Y todo a la carrera, igual que en las películas del salvaje Oeste.

Jake aulló en señal de complacida aprobación, y arreciando su carrera nos internó en el bosque, transformado en un vertiginoso manchón verde.

Yo también aullé. Me encantaba sentir el viento en la cara y el tacto de su cálida pelambrera –suave y áspera al mismo tiempo– entre los dedos. Me sentía la reina del mundo... pero no tardé mucho en envidiar a Maria Antonieta –Por la separación de su cabeza, digo–. Aunque no era la primera vez que subía a su grupa, lo cierto es que jamás había corrido tanto... y claro, a los pocos segundos terminé reclinada sobre su cuello, totalmente mareada.

Su risilla lobuna me dijo lo que su voz no podía: "Tú eras la que quería correr ¿no? –Esta era su pequeña venganza.– Sin embargo se apiadó de mi situación e inmediatamente cambió al trote ligero que yo conocía.

- Gracias –susurré en su oído en cuanto me encontré mejor.

No lo vi venir. Aprovechando que estaba todavía inclinada hacía delante, giró bruscamente el cuello para pasarme la lengua por la mejilla... En verdad me lamió media cara.

- ¡Puja! –exclamé, limpiándome con el dorso de la mano y provocando una nueva dosis de risitas.

- Tú y yo vamos a tener que hablar seriamente sobre la zoofilia. –Bromeé.

Fue entonces cuando el aroma atacó a mis fosas nasales. Un aroma ligeramente familiar y al mismo tiempo totalmente diferente.

Jake también debió percibirlo, puesto que fue derrapando unos metros –formando un profundo surco con las zarpas– en su intento de parar en seco.

La angustiosa mirada que lanzó en mi dirección cuando salté a tierra me ayudó a terminar de identificar ese olor, haciéndome rememorar un tiempo pasado no demasiado lejano.

« Estaba segura de que me engañaba. Aquel aroma dulzón –el vestigio de un perfume caro– volvía a estar ahí, sobre su piel.

Traté de ignorarlo y responder a su apasionado beso como idénticas ansias... Sin embargo el sutil y etéreo toque floral –mezclado con su habitual fragancia a bosque húmedo y un ligero toque de almizcle– me atormentaba demasiado.

Apenas llevábamos unos meses casados y... ¿Cómo podía hacerme esto? ¿Por qué?

Por supuesto que, por mucho que Quil estuviese dispuesto a demostrar lo contrario, nadie había dicho que la imprimación fuese una garantía infalible de fidelidad... pero ¿Jake?¿Qué podía necesitar que yo no le diese? ¿Qué oscura perversión sería, para que ni tan siquiera se hubiese atrevido a proponérmela?.

Insegura de querer obtener la respuesta a todas esas cuestiones..., demasiado herida y sin ánimos ni fuerzas para montarle una buena escena exigiendo la identidad de aquella zorra, escapé de sus brazos a empujones y corrí en busca de refugio y consuelo a los de Emily

Ella, al igual que para el resto de imprimadas, se había convertido en mi segunda madre. Y desde luego no quería añadir un nuevo dolor a los que, ya de por sí, soportaba la autora de mis días.

Me escuchó pacientemente, sin interrupciones de ninguna clase. Y después me dejó llorar de igual modo, libremente hasta que los hipidos finales cesaron por voluntad propia.

- ¡Ay! Pequeña. Cómo me alegra que acudieses a mí –Dijo entonces, sonriéndome con ternura– Todos los chicos "apestan" igual después de toparse con un frío, cariño. Lo que para nosotras, pobres humanas corrientes, es un delicado perfume de mujer... para ellos es un tufo nauseabundo.»

Lo realmente curioso es que apenas unos días más tarde, ella también lo calificaría así. Literalmente le daban arcadas hasta que los chicos se daban una buena ducha...

Sé escuchó un lejano aullido. Jake erizó la pelambrera, mostró los dientes y respondió. Luego me miró. Su inteligente mirada me transmitió: «No te muevas de aquí». Y salió disparado como alma que lleva el diablo.

Al poco rato el olor se percibió mucho más fuerte, y pude descifrar dónde erradicaba la diferencia que me había despistado al principio... Aún así tardé unos segundos en asimilar mi inesperado descubrimiento: para mí también resultaba sumamente molesto. Y aunque no contaba con ninguna prueba física en la que apoyar mi conjetura... Sonreí al hueco por donde había desaparecido mi lobo favorito, mientras mis manos viajaban esperanzadas –en un instintivo gesto protector tan antiguo como el mundo– a mi, todavía, vientre plano.

- Tarda todo lo que necesites, que aquí te esperamos, papi –susurré recordando la carita redonda de Kevin. El vivo retrato de Sam.– Sip. Menuda sorpresa te espera. –Añadí dándole crédito absoluto a mi intuición. La misma que me decía a gritos que, aunque era un embarazo no premeditado, y a pesar de que nos cambiaría la vida de la noche a la mañana, mi Jake desearía de inmediato a aquella criatura tanto como yo.

Fue en ese preciso momento cuando, por el rabillo del ojo, capté un furtivo movimiento a mi derecha.

Giré para encararlo... Encontrando solamente el agitar de la maleza cuando alguien la aparta bruscamente... No había ningún indicio más de que algo o alguien estuviese allí, conmigo. –Ni un rastro de helechos rotos..., ni pisadas sobre la hojarasca...– Sin embargo el olor –un insoportable tufo– me alertó de que venía por detrás, y volví a girarme a toda prisa.

Era hermoso... Aparentemente un alto, delgado y atractivo hombre de mediana edad. –Incluso vestía con relativa elegancia.– Nada que ver con el monstruo que me había imaginado pese a las descripciones de los chicos.

Contemplé embelesada la gracilidad con que avanzó hacía mí, –como si flotase– sin poder apartar los míos de sus ojos. Unos ojos negros e intimidantes como una noche fría sin estrellas. Señal inequívoca de que se encontraba muy, pero que muy hambriento...

Me estremecí. Estaba segura de que habría presentido que era un ser cruel y peligroso aunque no supiese que era y cuales eran sus intenciones.

Mi instinto de supervivencia me gritaba que huyese pero..., esos ojos me mantenían inmóvil en el sitio, como si tuviese gruesas sogas alrededor de los tobillos ancladas firmemente al suelo por estacas. Ni siquiera era capaz de mover un dedo. Todas mis extremidades parecían haberse desvanecido... Como cuando la circulación sanguínea falla haciendo que se te duerman, que se vuelvan como de corcho, como algo que presientes que tienes pero que te es totalmente ajeno en esos momentos.

Desesperada, me pregunté dónde se habría metido Jake... –no prestando oídos a sus taimadas palabras ni crédito a su falsa sonrisa amistosa– y el corazón se me rompió en mil pedazos ante una creciente sospecha.

«¡No! No puede ser... No puede haberlo matado –Gritó mi alma, presa de la más negra agonía»

¿Pero qué otra explicación había? Aunque esta abominación le hubiese sorteado..., ¿qué otra cosa podría retrasarlo de acudir en su busca y mi auxilio?

Su aliento me caldeó el rostro y el estómago se me contrajo en una violenta arcada. No temía morir, no si Jake ya no estaba. Seguramente era cosa de mi pequeñín, quien como buen descendiente de licántropos protestaba por la cercanía de su enemigo, presa de la impotencia de no poder hacer nada al respecto.

¿Sería un varón, entonces?

Imaginé a mi bebé, una diminuta cosita de pocos centímetros, pues a juzgar por las faltas –sin relevancia según mi iluso e ignorante ginecólogo– no podía tener más de seis u ocho semanas. Y aunque mi instinto maternal –poderosamente despierto– se revelaba a dejar que acabase también con él, con el hijo de Jake..., la razón se impuso obligándome a tener muy presente que, –hiciese lo que hiciese– no tenía ninguna posibilidad de escapar.

Dos gruesas lágrimas se escurrieron por mis mejillas al tiempo que cubría mi vientre en un gesto –tan inútil como patético– de protección, pidiéndole silenciosamente una y otra vez perdón: Perdón por no ser lo suficientemente fuerte y rápida para salvarle... Perdón por no ser como su padre... Perdón por no ser más que una frágil y miserable humana...

En respuesta al contacto de los fríos dedos del vampiro, –pues se permitió la libertad de restañar mis lágrimas profiriendo la vana promesa de que no sufriría– experimente una extraña sacudida en mi interior... Como si algo se removiese violentamente.

Es curioso como funciona la mente cuando se está cara a cara con la muerte. Mientras el asesino susurraba sensualmente en mi oído cuan apetitosa le resultaba mi fragancia, y reiteraba su intención de efectuar una ejecución rápida e indolora, yo le ponía nombre a mi hijo: Noah... estrechando aún más mi abrazo, temerosa de que se autolesionase y sufrir un aborto.

Su aliento viajó hacía mi cuello, y me dispuse a cerrar los ojos segura de que nunca sabría si mi intuición sobre el sexo de mi niño era correcta o no... Y justo entonces, en el último segundo, surgió un relámpago rojizo seguido de otros dos, –gris y chocolate– y aquella cosa abandonó este mundo entre horripilantes gritos de dolor e incesantes chirridos metálicos.

- Ness..., ¿estas bien? –Preguntó Jake. Tan preocupado que en su precipitación por saberlo, había salido de fase dejando a sus hermanos todo el trabajo de reunir y quemar los trozos. –¿Nessie...? Por favor... Contéstame. Por favor, dime que no te ha mordido –suplicó viniendo hacía mí para comprobarlo con sus propios ojos.

Estaba tan angustiado que ni siquiera se le pasó por la cabeza tomarse el tiempo necesario para cubrir su desnudez.

- Estoy bien –susurré conservando todavía mi rígida postura.– Llegasteis justo a tiempo. –Añadí, desviando la mirada de la laboriosa tarea de los dos lobos y permitiéndole abrazarme, aunque incapaz de alzar los brazos para corresponderle por mucho que lo anhelase.

Sentía las articulaciones agarrotadas, como atravesadas por agujas de hielo, y me preocupaba que creyese que le temía.

- Lo sentimos, Nessie. –Se disculpó Quil, saliendo de entre las matas donde se había ocultado en deferencia a mí hasta estar presentable.– Se nos escabulló mientras nos encargábamos de otros dos, un poco más al Norte. Al parecer viajaban juntos, pero por alguna razón decidieron separarse al entrar en el bosque. Eso fue lo que nos despisto.

Seguí la dirección que indicó con la inclinación de cabeza, y alcancé a distinguir una fina columna de humo en la lejanía.

- ¿Seguro que no te hizo nada? –Inquirió Jake, alejándose un paso manteniendo las manos sobre mis hombros y sacudiéndome suavemente para captar de nuevo mi atención.

Sus ojos reflejaban la enorme preocupación que le causaba mi actitud

- No estoy en shock, Jake. –Le tranquilicé.– Sólo dame un minuto, ¿sí?

- El único que le ha "hecho algo" eres tú, colega. –Apuntó maliciosamente Embry. Él sí había reparado en lo que significaba la postura de mis brazos.– Algo que se va a poner muy gordo... ¿eh, Ness?. –Bromeó, guiñándome un ojo, mientras sacaba un encendedor tipo Zippo del bolsillo trasero de sus pantalones.– ¡Enhorabuena campeón! –Agregó, dándole una tremenda palmada en el hombro a mi marido antes de alejarse.

Bueno, seguramente pretendía ser una palmadita..., aunque lo cierto es que nos sacudió a ambos.

El repentino fogonazo, seguido del denso olor, me indicaron el momento exacto en que Embry cumplió su cometido, pues mis ojos estaban fijos en los de Jake, –dos platos soperos– que viajaban de mi cara a mis manos alternativamente.

Asentí llena de satisfacción. Notando como la dicha de compartir con él aquella buena nueva, corría por mis venas como fuego líquido, deshaciendo a su paso el hielo que atenazaba mis articulaciones, y permitiéndome salir del letargo en el que me había sumido la cercanía de la gélida muerte.

- ¿Cómo es posi...? quiero decir... ¿Desde cuándo lo sabes? ¿Por qué no me dijiste nada? –Exigió con voz contenida, y los ojos chispeantes de regocijo.

- No lo sabía. En realidad acaba de decírmelo el propio Noah. –Me excusé con la pura verdad.

- ¿Noah? –Inquirió dubitativo, volviendo ligeramente el rostro hacía las llamas.

- Tu hijo, bobo. –Le corregí consiguiendo que volviese a mirarme.– No sé porqué, pero presiento que será un chico –sonreí pasándole los brazos por el cuello, y alzándome sobre la punta de los pies.– Bueno... Creo que sí lo sé. Ninguna chica tendría tanta prisa por salir a enfrentarse con eso –musité señalando con el mentón a la fogata, por encima de su hombro, antes de besarle en la punta de la nariz.

- Bueno... Emily aseguraba que, estando embarazada, era capaz de detectar el pestazo que traíamos con nosotros incluso antes de que pusiésemos un pie en el porche. –reflexionó Embry.– Sin embargo creo que exageraba. Una vez me pasé un par de minutos fuera, y no fue hasta que entre que empezó a protestar.

Los brazos de Jake se tensaron alrededor de mi cintura.

- Espero, espera. Tú... ¿Lo oliste antes? ¿Cuándo estábamos corriendo? –Inquirió un tanto escéptico, y a la vez fascinado por el abanico de posibilidades.

- Sip. Puede que incluso un poco antes que tú –confirmé muy pagada de mí y mi hijo.

- ¡Guau! Los Black superan a los Uley una vez más –exclamó Quil en una clara alusión a la manifiesta precocidad de mi Noah comparado con Kevin, y del tamaño superior que había adquirido Jake entrado en fase con respecto a Sam, ya de por sí el lobo de mayor tamaño con diferencia del resto de la manada.

Estaba segura al cien por cien de que ese comentario le habría molestado bastante a Jake, –hasta el punto de ser reprendido severamente– si no fuese porque ahora su mente estaba muy, muy lejos.

- Chicos, si husmean en dirección sur unos seis o siete kilómetros, encontraran una canasta repleta de exquisita comida. Es toda suya. Yo voy a llevar a mi esposa a casa para que descanse como es debido.

- ¡Genial! Me muero de hambre. –Exclamó Embry echando a correr sin despedirse.

- ¡Estupendo! Gracias chicos. ¡Ah, y enhorabuena! –Gritó Quil saliendo pitando tras sus pasos – ¡Hey tío, guárdame un poco!

- ¡Pero bueno! –protesté mientras me cogía en brazos.– Jake, yo quería disfrutar del pic-nic tanto como los chicos. No es justo. Esa comida era para nosotros.

- No discuta Señora Black. Estoy convencido de que Sue Clearwater estaría de acuerdo conmigo en que, tú y el pequeño Noah, han tenido suficientes emociones por hoy. Seguro que , no sólo no pondría objeciones si no que incluso me ayudaría a atarte a la cama si fuese preciso. –Amenazó con aire socarrón.

Suspiré, cejando en mi intento de oponer resistencia. No tenía caso con un lobo involucrado en la cuestión.

- Esta bien. Pero nada de andar molestando a Sue –le advertí no obstante.

Mi tía abuela Sue, la madre de Seth y Leah, era enfermera diplomada. Ella se encargaba de atender a la manada en caso necesario. Y también llevó el control del embarazo y el parto de Emily.

- No te prometo nada –masculló tozudo, echando a andar como quien lleva dos docenas de huevos entre las manos desnudas.

Suspiré de nuevo.

« Vamos a tener que ser muy pacientes, chiquitín –murmuré para "nosotros" mismos– Me da a mí que tu papá va a ser muy sobreprotector »

- No te haces una idea de cuanto. –Musitó. Con la vista al frente y una sonrisa soñadora en los labios. Demostrándome que me conocía lo suficiente como para saber que estaba pensando.

- Yo a ti más –susurré jugando al despiste.

E igualando su radiante sonrisa, acomodé la cabeza contra su hombro y suspiré de nuevo, salvo que esta vez de pura dicha. Acababa de darme cuenta de que, apenas un instante antes, Jake, llamó Noah a nuestro hijo. Eso quería decir dos cosas: que él también se hacía ilusiones de que fuese un chico y que le gustaba el nombre que yo había escogido.

N/A: Dedicado a TODAS las personas que siguieron alguna vez esta historia. Por ellos es que la continué hasta el final... pero especialmente por Aroa, que desde que me descubrió NUNCA me ha dejado sola. Gracias, cariño.

Y ahora una sorpresa: Cuando lo terminé me di cuenta que no había Jake pov (como en el prólogo), pero también que me había quedado con ganas de "saber" más... ¿Está realmente embarazada? ¿Será niño o niña? Y ese tipo de cosas... Sí me dejan al menos cinco comentarios en cada sitio donde se publica mi historia lo sabran...

Nop. No les haré ese sucio chantaje, además mi inspi fue buena y nada más terminar este, Jake comenzó a "dictarme" el suyo propio XDD Lo tendrán el próximo miércoles (quizá antes jajaja no tengo paciencia ;) ) pero... mientras tanto sería bonito conocer que opinan ¿embarazo sí o embarazo no? ¿niño o niña? Y ver si coinciden con la preferencia de mi inspi. No alterará lo que ya tengo escrito... pero ¿se animan a participar en la quiniela? Ande no sean malas... dejenme sus opiniones y preferencias al respecto (Carita de cachorito abandonado)

Ele

martes, 10 de mayo de 2011

Comunicado


Siento tener que deciros esto... pero llevo cinco días enferma ( estómago revuelto, fiebre y dolor de cabeza) así que, obviamente he tenido que suspender mis sesiones de escritura... Como la crema y la canela al ya estar escrito creo que podré seguir subiendolo pero Sorprendentes aliados y Jamie y Elen estan con el siguiente cap apenas empezado... Hoy parecía que amanecí mejor pero... de eso nada Tengo la cabeza que me va a estalllar!!! Dios que pare ya!!! He subido solamente a dejaros este aviso para que si alguien pasa por aquí sepa que este sitio no esta abandonado... todavía no... por sobre mi cadáver XDD (Espero que no literalmente)

Os quiero !!!

Electrica.

lunes, 9 de mayo de 2011

Premio

Concedido por mari del blog Sangreyhielo.blogspot (entre dos mundos) Igual que ella no se lo daré a 10 blogs sino a todas las que me leen y tiene su propio blog. Es vuestro chicas!!.

domingo, 8 de mayo de 2011

Como la crema y la canela - Cap 18 - Planes de futuro



CAPÍTULO 18 – PLANES DE FUTURO

NESSIE POV

Menos mal que nuestro avión salía por la tarde, porque para cuando pedimos que nos llevaran el desayuno a la habitación, –en mi opinión un invento fabuloso– era más bien la hora de comer.

No es que quiera quitarle contundencia a todo lo que ingerí... en realidad jamás había comido tanto en toda mi vida... Pero comparado con la forma de engullir tortitas y huevos de Jake, las frases: "comer como un pajarito" y "hambre de lobo" nos encajaban bien.

- Jake, cuidado no te comas el plato. –Bromeé viéndole rebañar.– Podemos pedir más.

Soltó una carcajada y se acercó más a mí, dejando distraídamente a un lado la bandeja. Lamentablemente demasiado cerca del borde a juzgar por el estruendo que escuchamos mientras estampaba sus sabios contra los míos.

- ¡Mierda! –masculló.– Me temo que tus tíos acaban de perder el depósito.

- Nop. Eso ya pasó anoche –murmuré, lanzando una mirada significativa a la mesita de noche volcada y la lámpara rota.– ¿O fue esta mañana...? –Por no mencionar que la cama parecía menos estable.

Jake sonrió contemplando el estropicio.

- Mmmm ¿Y quién dirías tú que ganó la pelea? –Inquirió estirando los brazos por encima de su cabeza.

- Obvio –contesté siguiéndole el juego.– Yo.

Traté de saltar de la cama, pero sus brazos me atraparon atenazándome contra el colchón.

- ¿Ah, sí? En ese caso quiero la revancha. –Declaró inclinándose sobre mí, y sus ojos brillaron llenos de humor mientras yo me retorcía a causa del ataque de cosquillas que inició.

Por suerte para mí, justo entonces sonaron unos golpes en la puerta y una voz familiar los acompañó:

- ¿Jacob?... ¿Nessie?... Esto... Será mejor que os deis prisa o perderéis el avión.

- Enseguida bajamos tío Jaz. –Le aseguré, sonrojándome e intentando cubrirme con la sábana, pese a que en ningún momento intentó abrir la puerta y sabía de sobra que no podría hacerlo aunque quisiera.

Se escucharon pasos alejándose y luego de vuelta.

- Lo siento chicos. No es que a mí me importe pero... bueno... ya la conocen. Alice no me dejará en paz hasta que los meta dentro.

Jake exhaló un profundo suspiro resignado, bañando con su aliento el nacimiento de mi canalillo, antes de besar mi hombro desnudo y saltar fuera de la cama.

Ni que decir que embarcamos con tiempo de sobra. Y que una escena similar se repitió días más tarde en Hawai, haciendo que Jake maldiciese la feliz idea de pasar nuestra luna de miel en la misma ciudad donde vivían Rebeca y su marido. No es que no se alegrase de verlos, ni que no congeniasen conmigo... es que mi cuñada resultó ser tan aficionada a las planificaciones como mi tía. O dicho de otro modo: se acabaron los momentos íntimos a cualquier hora del día... pero a cambio no nos perderíamos ningún lugar interesante.

- ¿De veras que no pueden quedarse un par de días más? –Rogó mientras me ayudaba ha hacer la maleta. –Podrían cambiar los billetes y venirse a casa.

- Agradezco el ofrecimiento Rebeca, de veras que sí, pero no puede ser. Tu hermano tiene que volver al trabajo, y yo que arreglar el asunto de mi matricula en la universidad a distancia. Además, me muero de ganas de ver como han dejado los chicos mi nueva casita.

- Es curioso... Supongo que Jake te contaría que yo renuncié a todo cuando decidí trasladarme aquí para casarme: una fantástica beca, el ingreso en una prestigiosa universidad... ¡Oh!, no es que me arrepienta ni nada parecido. Es sólo que... –sacudió la cabeza.– Eres admirable. En serio. Cambiar las aulas por la pantalla de un ordenador no es tan simple como sustituir la compra del vestido de la fiesta de graduación por el de novia...

Jake y yo lo habíamos tenido todo en cuenta. Estuvimos de acuerdo en que, el hecho de que me casara joven no significaba necesariamente que tuviese que renunciar a seguir formándome, y mucho menos a realizarme posteriormente a través del trabajo de mis sueños, si así lo deseaba. Es más, él puso mucho énfasis en la condición de que "debía" seguir adelante con mis proyectos. Claro que entre ellos no estaba abandonar La Push, y por ende a él, para asistir a una universidad estatal. No señor.

Ambos teníamos asumido que Jake no podía abandonar la reservar por semestres durante cinco años –tres si me conformaba con una simple diplomatura–... ni que tampoco queríamos hacerlo. Por eso mismo aprovecharía dos milagros modernos llamados: "Internet" y "formación on líne" para obtener mi licenciatura en Ciencias Naturales y Educación Ambiental, y ¿por qué no?, tal vez montar así un pequeño centro de interpretación de la naturaleza en La Push.

Mentiría si dijese que no estuve tentada de estudiar veterinaria... por Jake, cómo no. Pero lo cierto es que no soporto la sangre, y que me encantaba la idea de montar pequeños grupos de excursionistas y mostrarles las maravillas que oculta el susurrante bosque que tanto había llegado a amar, manteniéndoles al mismo tiempo alejados tanto de los chicos como de las zonas poco seguras. O inculcar a pequeñas mentes la importancia de conservar los espacios naturales como el Monte Olimpic.

Sonreí recordando cuando realizamos todos aquellos planes de futuro frente a una pequeña cabaña, mitad de piedra mitad de madera, situada a medio camino entre nuestras respectivas casas. Siempre –desde que la descubrí al día siguiente de mi llegada– me había gustado esa construcción abandonada. En realidad me fascinaba por su originalidad, era la única que empleaba ambos materiales en su construcción, si dejábamos al margen las chimeneas. En mi imaginación la veía completamente restaurada, con cristales en las ventanas, flores en los arriates de alrededor y dos mecedoras en el porche... No me podía creer que la había comprado, que realmente sería nuestro hogar. Por más que Jake me lo juraba, incluso a pesar del pellizco que me propinó a petición mía... seguía sin estar convencida de que no me despertaría.

Horas más tarde... casi un día completo, experimenté eso que llaman déjà vu. Sólo que estas vez las flores y demás eran reales... –el regalo de bodas de la manada y sus imprimaciones– y el umbral lo traspasé como Dios manda: En los musculosos brazos de mi marido.

JAKE POV

El viaje había sido bastante largo y pesado. Aún así, en cuanto la tomé en brazos, supe que había algo para lo que definitivamente no me sentía lo suficientemente cansado. Intenté desechar esa clase de pensamientos mientras cerraba la puerta con el pie... Pero su aroma seguía trastornándome lo suficiente como para inducirme a fantasear con todas las alternativas posibles. No fue fácil, aunque finalmente me contuve de llevarla directamente al dormitorio para soltarla en la cama. En realidad tuve que obligarme a soltarla a medio camino. Punto.

Tal sacrificio mereció la pena al verla corretear de un lado para otro, trasteando de habitación en habitación, como un crío buscando sus regalos el día de navidad. Pero mucho más cuando se lanzó a mis brazos enroscando sus torneadas piernas alrededor de mi cintura.

- Te amo. –Declaró risueña antes de estamparme un millar de besos por toda la cara.

- Hmmm. ¿Esto significa que te gusta como ha quedado tu casita? –Inquirí deslizando ambos brazos bajo su trasero.

Lejos de responderme, tomó mi rostro entre sus manos y me besó como si le fuese la vida en ello.

Y pensar que hace unos instantes consideré la idea de fingir que me equivocaba de habitación, al pretender mostrarle el ordenador de última generación que habían colocado en la "futura habitación del niño"... Ok, lo admito, la idea fue exclusivamente mía. Al fin y al cabo, y puesto que no estábamos pensando en ocuparla hasta dentro de por lo menos cinco años, ¿qué sentido tenía mantenerla vacía?

- Ness... podrías... parar... un momento –le pedí, cortando el apasionado duelo de nuestras lenguas, mientras echaba a andar camino del dormitorio.

No quería correr el riesgo de golpearla contra nada.

Me miró desconcertada, apenas un segundo, y luego, malinterpretando mis motivos, trato de bajarse con expresión dolida.

- No, no. No vas a ir a ninguna parte. –le dije empujando hacía arriba sus glúteos.– Estabas en el lugar perfecto... pero no quiero hacerte el amor contra una pared, al menos no ahora, y aún no le tengo cogidos los pasos a la casa... No sé si me entiendes...

El que se pegase más a mí, profiriendo un hondo suspiro contra mi cuello, me indicó que sí.

NESSIE POV

Me desperté al notar un cosquilleo en la espalda. Como el rocé de unas diminutas alas. Al abrir los ojos vi su moreno brazo rodeándome. Jake estaba pegado a mi espalda, cadera con cadera, y sus labios viajaban por mi piel, rozando aquí y allá, como mariposas en plena recolección de néctar.

Todavía desorientada, estudie el lugar donde estábamos antes de hacerle notar que estaba despierta.

Al reconocer la habitación, también volvieron los sucesos de la noche anterior, y cómo llegamos a ella... Hogar, dulce hogar. Sonreí, pues hoy era realmente el primer día del resto de nuestra vida juntos... Aparentemente no habíamos roto nada... Y yo también sabía dar besos de mariposa.

Durante las dos semanas siguientes, sinceramente disfruté jugando a ser la "amita de casa perfecta": Reorganizar, limpiar, hacer la compra, y por supuesto, preparar y servir la comida con puntualidad británica. No es que cocinase de maravilla, aparte de algo de repostería, pero al menos resultaba más comestible que la única vez que le permití hacerlo a Jake. Además, mamá siempre decía que "nadie nace sabiendo" y que "todo requiere práctica", así que ese aspecto no me preocupaba. Sí como dicen: "La práctica es la madre de la perfección", tarde o temprano también sería una buena cocinera.

Sin embargo todo se volvió terriblemente complicado cuando comencé mis estudios, desequilibrando mi pequeño mundo. Simplemente parecía que el reloj se tragaba cinco de cada diez minutos, y a veces incluso horas completas... Siempre me faltaba tiempo, pero al menos me las ingeniaba para conseguir mantener con cierta regularidad la hora del almuerzo... hasta hoy.

Estaba tan enfrascada buscando la información que necesitaba para completar un trabajo de clase, que no me acordé de lo que tenía puesto al fuego hasta que me llegó el terrible olor a quemado... Del mismo modo que estaba tan concentrada flagelándome y contemplando a través de mis amargas lágrimas aquella masa negruzca pegada al fondo de la cacerola, que tampoco escuché llegar a Jake.

- Hey, Ness. Tranquila cariño. No pasa nada –murmuró apoyando la barbilla en mi hombro, tras asegurarse de que no me había quemado.

Pero sí que pasaba... y sentir sus amorosos brazos alrededor de mi cintura lo empeoró todo. Yo le había prometido a aquel hombre maravilloso espaguetis a la carbonara... no carbón de espaguetis.

- No puedo hacerlo, Jake –hipe revolviéndome para enterrar el rostro en su musculoso pecho.– Soy una inútil que no puede llevar una casa y estudiar al mismo tiempo. –Confesé desmoronándome del todo, rompiendo a llorar con más fuerza.

Nunca en mi corta vida había abandonado nada de lo que emprendía hasta terminarlo... pero esta vez me sentía superada.

- Shhh. No vuelvas a decir eso, ¿me oyes? –me reprendió con dulzura, casi arrullándome.– Lo que pasa es que aún estamos adaptándonos y te exiges demasiado. Estas agotada, cielo.

No pude contradecirle. Y no sólo porque el llanto no me permitiese hablar. En cierto modo tenía razón. Estaba estresada.

- Es cuestión de organizarnos mejor. Veamos... Existen cosas llamadas comida basura... precocinada... y microondas. Sus inventores se han hecho ricos a costa de los universitarios, ¿sabes? –continuó separándome lo justo para poder tomar mi cara entre sus manos y besar mi frente.– A partir de hoy, los días entre semana esta casa será tu campus..., y corrígeme si me equivoco pero allí se hace de todo menos cocinar.

- A menos que estudies las artes culinarias, o como le llamen a eso. –Susurré esbozando una débil sonrisa.

- Cierto. –Convino imitando mi sonrisa.– Y yo te ayudaré con la limpieza. ¡Eh! Se me da mucho mejor que guisar. –Agregó con un falso tono ofendido ante mi espontánea expresión escéptica, ayudando a mi mano a eliminar los restos de llanto de mis mejillas.– ¿Lo ves? –murmuró, recordándome una vez más porqué lo amaba tanto y haciendo brotar una genuina sonrisa de felicidad en mis labios.

- También podría cocinar los fines de semana y congelarlo. –Gracias a Jake, volvía a confiar en mis posibilidades.

Él arqueó una ceja de un modo muy significativo, y yo me corregí de inmediato.

- Algunos fines de semana. Otros nos iremos de excursión. ¿Qué te parece? Tú y yo solitos en plena naturaleza...

Sonrió de lado. Con un ligero toque malicioso.

- Eso ya me gusta más. Lo ves. Todo resuelto.

- Sip. Todo resuelto –susurré alzándome de puntillas para presionar mis labios contra los suyos en un rápido y sonoro beso. Que el correspondió de forma inesperada, estrechándome más contra su cuerpo impidiéndome la retirada. Realmente me costó un mundo ignorar las caricias húmedas que su lengua prodigaba a mi oreja para poder volver a hablar. Por no decir el hormigueo que despertaba en mis entrañas– Bueno... casi. Dame... Dame cinco minutos y... te freiré un par de huevos y una docena... de salchichas.

- Si no te importa, prefiero pasar directo al postre. –Gruñó sentándome en la encimera.

« Nota mental. Guardar condones por toda la casa, si es que quieres terminar tus estudios antes de ser mamá –Me sugerí a mí misma mientras bajaba la cremallera de su mono de trabajo. »

N/A: Dedicado por completo a Aroa. Tu me impulsaste a añadir este capítulo por tu comentario sobre Nessie dos capítulos atrás. Tenías razón... apenas si había esbozado la personalidad de esta chica y ella, vosotras y la historia se lo merecía. No sé como lo hiciste... pero gracias. La sola mención de que sentías que aún estaba presentándote a Nessie, (no me había dado cuenta de eso) me proporcionó no solo la acuciante necesidad de darle más profundidad a este personaje, también la increíble inspiración necesaria para escribirlo del tirón en un solo día.

Próximo cap. Epílogo. El lunes que viene. Lo siento sé que dije que sería el miércoles pero al añadir este cap tengo que revisarlo y llevó dos días que no me encuentro muy bien. Perdonadme.

viernes, 6 de mayo de 2011

blogs enlazados


Neny a vuelto a abrir su blog con muchos cambios. Entre ellos que ha decidido compartirlo conmigo.

Ok... por si alguien se pregunta si voy a cerrar mi blog, la respuesta es No. Seguiré aquí y por supuesto que me alegrará que sigan haciendose seguidoras de mi casita y, obvio, afiliandola. Lo único que ha cambiado es que mi hermanita Neny y yo hemos enlazado nuestros blogs. Eso quiere decir que ha rebautizado su blog y que en el encontrareís mis historias sobre Twilight y The host... aunque los links de los capítulos os traeran directamente a mis publicaciones aquí.

Electrica.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Como la crema y la canela - Cap 17 - Noche de luna blanca y dorada miel



ADVERTENCIA: Este cap contiene lemmon. Bueno... en realidad casi todo el es lemmon en estado puro, así que absténganse de leer si no les gusta o son demasiado jóvenes para este tipo de lectura o sus mentalidades no es lo suficientemente abierta... No pasa nada si pasan directas al siguiente. Creo que mi narración lo permite perfectamente.

NOCHE DE LUNA BLANCA Y DORADA MIEL

JAKE POV

Estaba nervioso. Tanto como si fuese mi primera vez. De echo..., en ciertos aspectos lo era. Sería la primera desde mi transformación. No es que no hubiese estado tonteando con ninguna chica siendo licántropo... –muy al principio hubo un par– pero con ninguna había ido tan lejos.

El nerviosismo y la inseguridad me llevaron a formular un deseo descabellado: Durante una décima de segundo deseé con todas mis fuerzas no haber sido el primer hombre para Ness... Siguiendo una lógica absurda, pensé que así ella sabría si algo iba mal o no, pues yo temía ejercer demasiada fuerza y lastimarla. ¿Acaso no se había quejado en más de una ocasión de que no la dejaba respirar con mi efusivo abrazo?

Acto seguido me habría golpeado a mí mismo. Por supuesto que me complacía que fuese virgen. Y no por el tonto orgullo del estreno. Romper aquella membrana significaba tanto para mí como abrir un brick de zumo, por ejemplo. O sea, nada. Lo que verdaderamente me colmaba de dicha, era el enorme privilegio de ser su primer amor en todos los sentidos, y compartir así con ella todas sus primeras experiencias...

El primer beso... la primera caricia... Esos ya eran míos. A partir de esta noche mi mente también atesoraría todas las demás: El sonrojo al mostrar su cuerpo totalmente desnudo a su primer amante..., sus gemidos en respuesta a las caricias más intimas y perversas..., el despertar de su deseo y la posterior liberación de su lado salvaje... y por último su glorioso primer orgasmo.

Nessie y yo nos habíamos estado reservando. No porque ella creyese en eso de llegar virgen al matrimonio, ni nada parecido. En realidad tenía más que ver con mi necesidad de salvaguardar nuestra intimidad de la red telepática de la manada. Eso era lo que me ayudaba a no perder el control cada vez que le ponía las manos encima, limitando mis caricias con el freno de mantenerla decorosamente vestida. ¡Uf! Algo realmente torturante, supongo que para los dos.

Odiaba tener que separarnos bruscamente cada vez que fallaba mi autocontrol y nos pasábamos de la raya..., y pedirle que recompusiese su ropa sin atreverme a mirarla ... Odiaba mi debilidad al no poder evitar evocar de cuando en cuando alguno de esos momentos estando en mi forma lobuna..., especialmente durante las largas y tediosas rondas de rutina...

Incluso contando con el firme respeto de mis hermanos –que evitaban "mirar" esa parte de mis pensamientos en cuanto detectaban hacía donde iban dirigidos– me resultaba tremendamente violento.

Pero esta noche era diferente. Era nuestra "gran noche", y por consiguiente todo estaba permitido... Además, Sam me había ordenado no entrar en fase durante un mes a partir de hoy.

Una oleada de gratitud y apreció recorrió mi ser al recordarlo. Sam había tomado la misma precaución para sí mismo el año pasado, cuando al fin él y Emily se decidieron a dar el "gran paso". Claro que en su caso era un poquito tarde... al menos en lo que a mí concierne.

A consecuencia de la imagen que inundó mi sesera, las comisuras de mi boca se curvaron hacía arriba sin permiso previo, y mis mejillas se colorearon intensamente.

« Apenas llevaba una semana en la manada, razón por la que Sam no solía despegarse de mi lado. Ese era el procedimiento habitual con todos los novatos, aunque con unos fuese más necesario que con otros. Nos encontrábamos los dos solos, patrullando por los límites de la reserva. Una simple vuelta de reconocimiento como tantas otras.

Su mente no era más que una sucesión borrosa de árboles desapareciendo velozmente por sus flancos, hasta que ¡Paf! De golpe y porrazo me encontré contemplando desde abajo a una sudorosa Emily, gimiendo su nombre como una posesa mientras "literalmente" le cabalgaba.

Mis articulaciones se bloquearon y caí de bruces.

La imagen se disolvió con la misma rapidez que apareció. Y yo... bueno, yo estaba abochornado y no sabía dónde meterme. Me sentía un sucio mirón y temía el enfado de Sam, como si fuese culpa mía y no suya el que yo hubiese "contemplado" aquello.

Por suerte, él también estaba avergonzado y... digamos que se limitó a pedirme perdón y mantener una considerable distancia entre ambos durante el resto del día.»

Ahí fue cuando me di verdadera cuenta de que mi nueva condición implicaba no volver a tener privacidad nunca más.

Suspiré. Ness llevaba más de media hora encerrada en el cuarto de baño.

En mi cabeza podía recrear perfectamente la escena que se estaba desarrollando detrás de aquella puerta: Mi niña se encontraba frente al espejo, atenazada por la vergüenza y la inseguridad, mirando su cuerpo a través de una de esas cosas minúsculas y transparentes... preguntándose si me gustará lo que ella ve –puse los ojos en blanco– O puede que añorando un pijama... O quizá...

No quería apresurarla pero, lo cierto es que estaba empezando a preocuparme. ¿Y si lo que la retenía allí dentro en verdad era miedo? ¿Un miedo atroz a entregárseme?

- Ness... ¿todo bien? –Inquirí tratando de que mi voz no delatara mi preocupación.

NESSIE POV

A pesar de la gruesa puesta, su voz llegó a mi alta y clara haciéndome volver a la realidad con un respingo.

- Sí –Mentí. Ocultando el nudo de mi garganta empleando un monosílabo.

Las manos me temblaban y el corazón estaba a punto de salírseme por la boca... y, siendo sincera, si no fuese Jake quien me esperaba, ahora mismo estaría comprobando si podría pasar mi cuerpo por la minúscula ventana que se reflejaba por encima de mi hombro.

- Venga Ness, no te puedes permitir un ataque de nervios ahora –susurré por lo bajinis a la imagen del espejo, mirándome directamente a mí misma a los ojos.

Tome varias inhalaciones, maldiciéndome por haber dejado que tía Alice me hiciese la maleta. Me sentía tan desnuda con todo lo que me había probado... Eso lo hacía aún peor.

Además, se supone que estas prendas deberían hacerme sentir sexy ¿no? Pues bien, al menos esperaba que Jake no me viese tan ridícula como lo hacía yo.

« No seas cobarde –me increpé.– No puedes quedarte aquí eternamente. Has deseado muchas veces que llegase este momento ¿no? –Me recordé obligándome a soltar el borde del lavabo y encaminar mis pasos hacía la puerta.– Pues bien, es la hora. »

- Nessie, me estas asustando. Te doy cinco minutos para salir an...

Su primera frase coincidió con mi mano girando la manilla, y el comienzo de la segunda con cuando tiré de ella y avancé un paso fuera del cuarto de baño.

- ..tes de echar la puerta abajo. –Remató la frase con un tono considerablemente más bajo y en plan autómata.

Sus ojos hambrientos recorrieron mi cuerpo haciéndome sentir caperucita "extra"roja, –una alegoría muy apropiada no sólo por el feroz animalito y el color de la minúscula y etérea negligé con braguitas a juego que finalmente había escogido–pues aunque todo mi cuerpo ardió espontáneamente –como acariciado por dedos invisibles y lujuriosos– todavía podía identificar el calor propio del furioso sonrojo, campando a sus anchas por mis mejillas.

Por si eso fuese poco, mi hermoso, moreno y prácticamente desnudo Dios griego particular trago ostensiblemente en seco –todo un cumplido–. Incorporándose acto seguido de la cama para acudir a mi encuentro con la más hermosa y dulce de las sonrisas adornando sus bellas facciones varoniles.

- Estas preciosa, cariño –musitó besando mis manos. –Pero no tenemos que hacerlo, niesta noche ni ninguna otra, si no te sientes preparada, ¿vale? –añadió levantando mi barbilla con dos dedos para mirarme a los ojos, tomando luego mi cara entre sus manos.

La infinita ternura y capacidad de sacrificio que encerraban sus palabras..., la absoluta sinceridad y devoción que leía en el fondo de sus ojos..., terminaron de esfumar mis miedos e inseguridades, y yo misma dejé caer al suelo la vaporosa negligé, escapando de entre sus manos para atrapar sus labios.

Fue toda la respuesta que Jake necesitó.

Respondiendo a mi beso con fiera necesidad, nos giro conduciéndonos con urgencia hasta el mismísimo borde de la cama, a la que me empujó con suavidad en cuanto nos concedimos el ineludible descanso para tomar aliento.

Me deslicé de espaldas por ella, buscando ponerme más cómoda y... ¿por qué no?, descansar la cabeza sobre la almohada. Mientras tanto, mis curiosos ojos no perdían detalle del espectáculo que me ofrecía, deshaciéndose deliberadamente despacio del diminuto y ajustado tanga negro, adornado con una inscripción bordada en rojo chillón que rezaba: Propiedad de Ness –sin duda un de esos regalitos que los chicos entregan en las despedidas de soltero.– No estoy segura del todo, pero creo que en cuanto la tela dejó libre cierta parte de su anatomía, y antes de morderlos, me lamí los labios.

- Deja de morderte el labio o te harás sangre –susurró sensualmente, lanzando la prenda por encima del hombro y subiéndose a la cama.– Estas se...

Coloqué un dedo sobre sus labios, imponiéndole guardar silencio.

- Ajá. Sé que me dolerá un poquito, y créeme, estoy preparada para ello. Jake, te prometo que no me voy a romper ¿vale? –le tranquilicé invirtiendo los papeles.– Al menos no más de lo necesario. –Puntualicé.

Puso cara de pocos amigos.

- Lo sé. Perdona. Eso no a tenido ninguna gracia. –Me apresuré a disculparme haciendo un puchero.

Yo pretendía que fuese un gesto inocente que disipase su enfado... Tal vez incluso que le hiciese reír. Pero, por la ardiente pasión que volvieron a reflejar de inmediato sus ojos, quedó claro que él lo calificaría de un modo muy diferente. Bueno... por eso y por lo que hizo a continuación.

- Vale. Olvídalo. Sólo quería asegurarme –masculló todavía bajo mi dedo, una décima de segundo antes de lamerlo y atraparlo entre los dientes.

Su acción, además de inesperada, me resultó tremendamente excitante... e instructiva: Los preliminares habían comenzado. Y eso quería decir que pronto dejaría de estar arrodillado a mi lado.

JAKE POV

Dejé que retirase el dedo de mi boca, chupeteándolo sugerentemente en el proceso, y me puse en movimiento. Puesto que yo lo deseba y ella también, no había ninguna razón para que no nos complaciese a ambos ¿no?

Jadeó cuando me eché sobre ella. Y volvió a hacerlo cuando me las apañé para deslizarme entre sus piernas, oprimiendo mi erección contra el centro de sus braguitas. Pero no le di esa opción cuando, deshaciendo los minúsculos lacitos que las mantenían cerradas por las caderas, las retire de un tirón.

Mejor dicho, mi ansiosa boca se bebió aquel gemido.

Y mientras nos permitía respirar de nuevo... Mi "intrépido espeleólogo" inició su particular expedición..., tanteando enseguida la elástica barrera...

...Aumenté un poco la presión, y esta cedió con facilidad produciendo la pequeña hemorragia que cabía esperar. Apenas unas gotas a juzgar por el tenue aroma que llegaba a mis predispuestas fosas nasales. Nada por lo que preocuparse..., si no fuese porque se envaró y sus dientes atraparon los carnosos labios reprimiendo un quejido que de otro modo –estaba seguro– habría sonado bastante alto.

Alarmado, me detuve en seco.

- ¿Te hice daño?

- No. Es sólo que... –cayó indecisa.

Por supuesto, yo sabía que mentía. –Era virgen a fin de cuentas, y por lo tanto era imposible que no sufriese algún tipo de dolor por mucho que tratase de evitárselo.– Sin embargo su voz no dejaba traslucir demasiado sufrimiento, así que deje pasar por alto ese detalle exigiendo a cambio conocer el resto de la frase.

- ¿Qué?

Se mordió de nuevo los labios, esta vez avergonzada.

- Eres más duro y caliente de lo que esperaba. –Confesó al fin.

No supe que responder... ni ya puestos que hacer. Simplemente me quedé ahí; sosteniéndome con músculos temblorosos sobre su cuerpo para no aplastarla con mi peso muerto.

- Jake, enserio, todo va bien. –Susurró tomando mi cara entre sus manos y mirándome directamente a los ojos. –Mejor que bien– puntualizó mientras acortaba la distancia de nuestros labios hasta fusionarlos.

Respondí al beso con calmada dulzura. Y del mismo modo terminé de introducirme en ella; disfrutando la calidez y humedad de las paredes que me abrazaban milímetro a milímetro.

- ¡Oh! ¡Hmm! Tú también eres más estrecha de lo que creía. –Gemí contra sus labios– Y me encanta –me apresuré a añadir al ver el brillo de la preocupación en el fondo de sus achocolatadas pupilas.

Y era verdad. Resultaba muy placentero sentirse tan constreñido. Experimentar la enorme fricción que suponía volver a abrirme paso tras cada retirada...

Enterré el rostro contra su cuello, aspirando su aroma embriagador, mientras mis caderas proseguían con su sencilla danza –hacía delante y hacía atrás–. Y aunque al principio cuidé de que los movimientos fuesen pausados y suaves... enseguida me dejé llevar, intensificando el ritmo y la intensidad, animado por los entusiastas grititos que escapaban de su boca en ráfagas rítmicas y sus caricias cada vez más osadas, hasta convertirlos en hipnóticos y casi, casi salvajes.

No recordaba que fuese tan «bueno»... o quizá es qué nunca antes lo había sido... En cualquier caso no perdí del todo la perspectiva, y firme a mi propósito presté atención preferente a obtener e intensificar su placer; deslizando mi boca hasta sus pechos.

Mi jadeante amor –que profería gemidos de bienvenida a cada nueva estocada– siseó de gozo cuando pasé la lengua por las puntas de ambos pezones.

Satisfecho con el resultado, –y sin dejar de moverme en su interior– dejé uno al cuidado de los dedos de mi mano derecha mientras chupaba y soplaba alternativamente el otro; comprobando así si era físicamente posible endurecerlos todavía más.

El aumento de las palpitaciones de su bajo vientre, y su manifiesta incapacidad para articular mi nombre correctamente, me indicaron que su clímax se aproximaba a pasos agigantados. –Eso reclamó toda mi atención apartándome momentáneamente de mi travieso juegecito.– A partir de entonces solamente pensé en la cosa menos erótica posible –un perro aplastado sobre el asfalto de la carretera... cortarle las uñas de los pies a Billy...– mientras la ayudaba a llegar hurgando entre sus pliegues y trazando vertiginosos círculos sobre su hinchado clítoris.

Pero definitivamente nunca había sido «tan» bueno.

Nunca antes me había costado tanto retrasar mi propio orgasmo, ignorando el mandato exigente de su vagina contrayéndose alrededor de mi miembro, y la posterior invitación –algo más sosegada– de la tibia y creciente marea que los bañaba.

Claro que, tampoco antes había hecho realmente el amor... Ahora percibía la sutil, aunque importantísima diferencia entre lo que estábamos experimentando juntosy practicar sexo con alguien de tu agrado.

- No puedes hacerte idea de cuanto te amo –murmuré contra su garganta. Y dispuesto a demostrárselo la abracé con fuerza para evitar salirme de su interior al arrastrarla conmigo.

Ella emitió un pequeño gritito de sorpresa, quedando cómodamente asentada sobre mis muslos... sus cremosas piernas a cada lado de mis caderas...

... Sin dilación alguna dirigí las manos a su cintura y le marqué el ritmo urgente que debía seguir, obteniendo inmediatamente el mejor de los pagos.

- ¡Sí, oh, Jake, sí! –Gritó echándose hacía atrás dándome un inmejorable acceso a sus pechos. Que por supuesto aproveché.

Presa del intenso placer, enterró sus uñas en mi espalda y me nombro su dueño y señor; pero eso no era suficiente para mí. Era su primera vez y yo quería llevarla más allá..., subirla al mismísimo cielo. Quería hacerla disfrutar tantas veces y en tantas posturas como me fuese posible antes de regarla con mi semen y quedar exhausto... Quería colmarla de todo tipo de placeres para que su mente fuese incapaz de conservar el doloroso instante de la rotura del himen... Que se negase a aceptarlo como parte de esta sublime noche... Así que la alcé del todo y, ya libre, me escabullí de debajo de su tembloroso cuerpo.

Situándome detrás suyo la empujé con suavidad, logrando que quedase a cuatro patas y totalmente expuesta a mi vista.

- Jake. –Gimoteo cuando sucumbí al impulso de cubrir su palpitante sexo con la palma de la mano.– Por favor. –Suplicó temblando de pies a cabeza cuando al iniciar el perezoso recorrido hacía su interior, acaricié su hinchado clítoris con la yema del índice.

- Shh. Déjate llevar, Ness– susurré inclinándome para penetrarla también con la lengua haciendo que se contorsionase de un modo muy erótico.

Los murmullos de placer que escapaban de su garganta me volvían loco y estaba absolutamente seguro de que jamás me saciaría de sus jugos..., pero sus espasmos eran cada vez más continuos y mi erección insoportablemente dolorosa... así que moví el dedo y la lengua más deprisa, hundiéndolos mucho más profundamente mientras los giraba y giraba –una... dos... tres.. cuatro veces– y luego los reemplacé por mi pene, aferrándome a sus caderas para sostenernos a ambos.

El cabecero de la cama golpeaba con fuerza contra la pared... –sospecho que en realidad toda la cama protestaba ante mi impetuosa fogosidad, sólo que yo no era demasiado consciente en este momento– sin embargo, lejos de molestarme, eso me excitó aún más. Y en un momento dado mis manos comenzaron a tirar de sus caderas en la dirección contraria en la que impelía a las mías, alcanzando una penetración más profunda y placentera para ambos a juzgar por la intensidad de sus quejumbrosos gemidos... –sincronizados a la perfección con el cadencioso entrechocar de nuestros cuerpos– las frases de amor... de gratitud... incluso de suplica para que no me detuviese... –Todas ellas mezcladas y medio incoherentes.– Pero sobre todo porque no tardé en notar la inminente llegada de su segundo orgasmo. En última instancia, el autentico responsable de que ya no aguantase más y la acompañase al fin en su visita al paraíso.

El amanecer me sorprendió todavía despierto.

Temía cerrar los ojos y comprobar al volver a abrirlos que nada había sido real... Que ella no estuviese entre mis brazos... Que la nube cobriza de su sedosa cabellera rizada no cubriese mi pecho...

Era una tontería, lo sé. Y no obstante cedí ante la necesidad de velarla hasta que la bañase la luz del día.

Saludé con un suspiro satisfecho al primer tímido rayo de sol que entro por la ventana y dibujó en su espalda. Mi amor aún dormía placidamente –su respiración lenta y acompasada así lo indicaba– acurrucada sobre mí. Mis brazos rodeaban su cintura y sus hombros respectivamente. –Dos trazos de canela sobre un dulce de crema.– Y una de mis piernas había terminado colándose entra las suyas... o quizá fuese al revés: una suya entre las mías...

... Qué más deba eso...

- Buenos días, vida mía –susurré cuando Nessie se removió en las lindes de la consciencia, causando un involuntario rocé en salva sea la parte.

... ni tampoco atormentar a mis hermanos al día siguiente de mil noches como aquella...

- Buenos días, amor mío –murmuró aún adormilada, aunque volviendo a restregarse premeditadamente.

... si es que conseguimos aguantar hasta la noche, claro. Un movimiento más como ese y juro por lo más sagrado que hoy no sería el caso.

- ¡Nessie!... No me provoques. –advertí severamente.– No enciendas un fuego en el que no estés dispuesta a arder.

- ¿Y quién dice que no lo estoy? –musitó estirándose en busca de mis labios asegurándose de provocar un nuevo toque.

- Tú lo has querido –Gruñí. Girándonos y aprisionándola debajo.

N/A:Dedicado a todas las amantes del lemmon. Comenten por favor! ¡Uf! Es la primera vez que escribo una escena lemmon de un tirón... Es algo que al ser tímida me cuesta mucho de escribir. Mony que tal si le sigues rezando al santito (guiño) jajaja No me vendría mal para el resto de historias. ¡Feliz cumpleaños!!!

Con esto llegaríamos al final y solamente faltaría el epílogo... si no fuese porque tengo una sorpresita para vosotros. Un nuevo capítulo surgido gracias a un comentario constructivo de alguien muy especial. El próximo lunes lo tendréis. Se llama "Planes de futuro".