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Donde doy vida de nuevo a los personajes que me atraparon y me arrastraron a su mundo, uno que sólamente es posible entre las páginas de un libro.
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jueves, 19 de agosto de 2010

La huesped nº 37 - Cap 03 - Sorpresa



N/A: No sé si es necesarío a estas alturas recordaros que todo esta basado en la marevillosa novela y sus personajes: The host

CAPITULO 3 – SORPRESA

Una vez dormida, Jared procedió a trasladarla a la camilla y administrarle el "Sin dolor", después con sumo cuidado le dio la vuelta a su frágil cuerpo.

Ian mientras tanto fue a buscar un criotanque, tenía los ojos llenos de lágrimas que se enjugó rápidamente y un fuerte nudo en la garganta.

Cuando se colocó a la derecha de Doc, este ya había apartado el pelo dejando al descubierto la pequeña cicatriz.

Jared carraspeo al pie de la camilla, para aclararse la garganta; pero fue incapaz de hablar. Los otros no le miraron. Mientras Doc alzaba el escalpelo, Ian accionó el criotanque.

Cuando habían regresado a la cueva con su "carga" inesperada, les fue fácil acallar al comité de recepción.

- ¡mirad, seguimos siendo nosotros. Gritó Ian, enchufando la linterna a sus ojos.

-¡Apartaos!, voy a guardar el cheep, ¿vale? añadió Jared.

- Vale, pero después vais a tener que dar muchas explicaciones –advirtió Brand.

Ian salto rápidamente y apartó las lonas que cubrían el cuerpo. Había sido necesario sedarla en dos ocasiones más, una en mitad del trayecto de regreso a donde se escondía el coche " más discreto" y otra cuando cambiaron de vehículo. En ninguna de las dos había llegado a recuperar la consciencia, pues no estaban dispuestos a correr ese riesgo.

- Yo la llevaré –dijo Jared.– Apartaos tenemos prisa, las explicaciones pueden esperar.

La voz se corrió rápidamente. Tanto que cuando alcanzaron el gran jardín, casi todos estaban ya allí expectantes.

Jared llevaba a la adolescente amorosamente en brazos, con la cabeza apoyada en su pecho e Ian apartaba a los curiosos. Debían darse prisa en poner a Doc al corriente.

- Pero si es una niña –exclamaron algunos a coro.

Ian respiró aliviado cuando no localizó a Wanda entre los presentes, no estaba seguro de cual sería su reacción. Así que el alivio fue sólo momentáneo. Debía explicárselo con tacto, hacerle ver la gran prueba de fuego que representaba tratar de recuperar a alguien tan joven. Ya una vez una adolescente no había regresado, de eso pronto haría cuatro años, no pudo evitar una sonrisa al evocar el renacimiento del amor de su vida, ahora comprobarían si fue "suerte" en aquella ocasión o si en realidad los niños insertados desaparecían sin más.

En cuanto al otro motivo..., el que había mencionado Jared... ,mejor que quedase entre ambos para siempre, pasase lo que pasase.

Jaimie ya tenía dieciocho, pero ni a él ni a nadie les haría mucha gracia eso de que le hubiesen ido a buscar una candidata a novia. Además estaban Isaiah, otro adolescente en la familia al que considerar, y su hermana Libertad. Aunque aún era pequeña, el paso del tiempo se encargaría de solucionar ese tema, y no sería la primera vez que se formara una pareja dispar en cuanto a edad. No desde el fin del mundo. No en aquella cueva, al menos.

Jeb se abrió paso entre la multitud, con la mirada llena de preguntas, mas no realizó ninguna. En vez de eso, dispersó a los curiosos y los escoltó hasta los dominios de Doc. Después alegó que avisaría a Wanda y Melanie antes de desaparecer.

-¡¿Pero qué...? –exclamó Doc, levantándose de su escritorio con el libro aún en las manos.

- Te traemos un paciente –comentó sucintamente Jared, mientras depositaba cuidadosamente el cuerpo en el catre central.

- Rápido Doc –apremió Ian– prepara el instrumental mientras te ponemos al día.

Doc asintió resueltamente contemplando a la adolescente. Ya se había formado una idea general de la situación y sabía perfectamente como actuar.

- Jared, aparta ese catre para que podamos poner la camilla. Ian, ayúdame con el escritorio.

La incisión fue precisa y gracias al medicamento apropiado, el sangrado fue mínimo. La sorpresa en cambio, mayúscula. No había rastro del destello plateado. Doc precavidamente abrió un poco más la herida, con cuidado de no dañar los músculos. Tan sólo encontró los huesos pálidos de la base del cráneo.

- ¡Dios santo! Jadeó¡No hay alma!.

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