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Donde doy vida de nuevo a los personajes que me atraparon y me arrastraron a su mundo, uno que sólamente es posible entre las páginas de un libro.
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CoreanoÁrabe

jueves, 19 de agosto de 2010

La huesped nº 37 - Cap 05 - Confianza



Tomé prestados los personajes de S. Meyer, pero seguro que a ella no le importaría, pues los trato con mucho respeto.

CAPITULO 5 – CONFIANZA

Camine lentamente hacía el catre más alejado. Nadie me siguió. Me tumbe adoptando una postura fetal lo más apretada posible y cerré fuertemente los ojos. No les di la espalda, no tuve valor para tanto. De echo me hubiese gustado poder apretarla contra algo sólido, y así no exponer tantos flancos.

No volvería a tratar de huir, no esa noche al menos, estaba segura de que me capturarían con facilidad; además, Jared tenía razón, acabaría estampándome contra algún recodo en caso contrario, o simplemente cayéndome por causa de algún socavón, lastimándome.

Una cueva repetí para mí misma, desolada– estoy en una cueva.

Estaba segura que de haber estado en campo abierto o con algún tipo de luz, en vez de bajo tierra en completa oscuridad a no se sabe cuantos kilómetros de ninguna parte, no le hubiese sido tan fácil detenerme. Papá y yo solíamos entrenar a horas seguras en un parque cercano, sólo por si acaso decía. La verdad es que me venía bien el ejercicio después de estar todo el día encerrada. A veces nos acompañaba mamá y hacíamos carreras. Yo ya era la más rápida con diferencia.

Pero correr totalmente a ciegas, sin la escasa luz de la luna... era algo que te daba inseguridad, y la inseguridad resta algo de velocidad. El pánico también.

La reunión continuaba, pero esta vez hablaban más fuerte. ¿Por qué? ¿acaso pretendían que escuchase? ¿pensaban que estaba lo bastante lejos o atemorizada para no hacerlo?.

- Bueno, ¿qué os parece la situación?.

- Es simple, pensó que éramos buscadores.

- No creo que sea tan simple ,Jared. –Intervino Ian– Mírala, aún esta aterrada. –Durante un segundo sentí la presión agobiante de todos sus ojos fijos en mí e instintivamente procuré hacerme un bulto más pequeño, como si con eso lograse ocultarme– Es humana, pero actúa como si fuese un alma. Sí, a juzgar por lo que dijo cuando despertó la primera vez, creyó que la insertaríamos, pero... creo que hay algo más... no sé

Abrí los ojos y redoblé mi atención sin relajar mi postura, no quería que lo notasen.

- Creo que Ian tiene razón –aquella era Wanda, siempre se me había dado bien recordar las caras y los nombres, aunque con la escasa vida social que llevaba no me era muy útil, ni muy difícil– si fue capaz de engañaros de ese modo, significa que es tan buena actriz como Mel. Y no creo tener que recordaros porque ella es capaz de actuar así y vosotros no.

Intercambió un guiño con la otra chica mientras Ian la abrazaba y besaba en la coronilla. Jared imitó el gesto con Melanie.

- Eso suena interesante –Comentó el anciano– Intrigante de veras.

Era como si hubiese leído mis pensamientos. Como oírlos saliendo de otra boca.

- Lo que esta claro es que por su edad, no a podido estar sola todo este tiempo.– Sentenció Doc, haciendo que mi corazón latiera más acelerado.

El chico aún no había hablado. Estaba con ellos a escasos pasos del arco, pero permanecía mirando al suelo en silencio.

- Quizás algún familiar, algún padre o hermano mayor siga donde la encontramos –apuntó Ian.

Contuve el aliento, temerosa por los míos.

- Quizás –concedió el anciano– o quizás ya estaba sola.

No tuve tiempo de experimentar ni siquiera un atisbo de alivio.

- Pero si hay otros... –reflexionó Melanie– ¿no deberíamos tratar de encontrarlos y traerlos aquí?..

- ¡No! –Grité con todas mis fuerzas.

Todos se sobresaltaron y clavaron en mí su mirada.

¿Por qué lo había hecho? ¿De qué servía mi reacción?. Harían lo que les diese la gana sin que pudiese detenerlos.

Caí en la cuenta de que no sólo me había incorporado. Me hallaba de pie, con los dientes y los puños fuertemente apretados en actitud claramente hostil. Incluso había avanzado unos pasos.

Relajé mi postura y retrocedí lentamente sin perderles de vista, trastabillando hasta que mis piernas toparon con el catre. Entonces me dejé caer y hundí el rostro entre las manos.

No podía contener por más tiempo el llanto. No caería yo sola, seguramente arrastraría conmigo a mi familia.

Nadie habló por un tiempo, pero noté una presencia frente a mí. Decidí que ya no quería saber más. No les prestaría atención, apartir de ahora fingiría no existir.

Para cuando conseguí serenarme, sentía los ojos escocidos e hinchados. Levanté la cabeza manteniéndolos fijos en las manos, que descansé flácidas sobre mi regazo con las palmas hacía arriba.

- Deberías dejar que te curáramos eso.

Aquella voz desconocida, desmorono mis propósitos y alcé la mirada hasta encontrar el chocolate derretido de la suya.

Tenía la mano alzada, apunto de rozar mi arañada mejilla.

Me enfurecí conmigo misma por mi frágil voluntad, y use eso para darle el tono adecuado a mi respuesta mientras me alejaba rechazando su contacto.

- ¿Para qué? ¿Para tener mejor aspecto cuando comencéis a torturarme?.

Su cara se lleno de horror e incredulidad.

- ¿Torturarte? –Repitió. No parecía que me hablase a mí, era más bien como si lo hiciese consigo mismo– Ya veo a que se referían Ian y Wanda, hablas y reaccionas siempre como lo haría un alma. Es como si llevases tanto tiempo fingiendo, que al final has acabado creyéndotelo. –Suspiró y su expresión reflejó autentica pena cuando preguntó– ¿Es por eso que nos temes?.

Yo me encogí de hombros y enseguida comprendió que no le respondería. Se alejó hacía los archivadores y volvió trayendo un cilindro blanco que dejó caer en mi regazo. En la etiqueta se leía claramente: "Desinfectante interior".

- Vaporiza e inspira. –Me instruyó. Después, como si no tuviese importancia, añadió.– Si quieres yo lo haré primero.

Aquel comentario me dolió de veras. Fue entonces cuando comprendí, que no sólo me parecía guapo, me gustaba y deseaba gustarle. Así que, antes de que pudiese alargar la mano para cogerlo, quité la tapa, accioné la pequeña bomba e inspiré el rocío mentolado mirándolo directamente a los ojos.

Sentí que podía confiar en él, que mientras estuviese a mi lado estaría a salvo, pero mi instinto ya me había fallado una vez, ¿no?. No, en realidad no. Si me paraba a reflexionar, el instinto había tratado de advertirme, sin embargo yo lo había ignorado deliberadamente para poder comportarme como una confiada alma cualquiera.

Por eso me habían capturado tan fácilmente. Por fingir a la perfección mi papel. Realmente irónico.

Sonreí tímidamente al devolverle el cilindro. Él en cambio me dedicó una de oreja a oreja.

- ¿Ahora dejarás que te cure?.

Asentí avergonzada y me mordí la lengua para no responder con lo primero que vino a mi mente: Siempre que lo hagas tú

- Vuelvo enseguida. Apropósito Elen , me llamo Jamie.

Se alejó para consultar con Doc, y entonces me di cuenta que era el único que aún permanecía allí. ¿Cuándo habían desaparecido los demás? ¿Dónde habían ido? En realidad no me importó. Él... había dicho mi nombre.

Jaime regresó y acercó el catre contiguo. Doc depositó en el tres cilindros, una toalla y una botella. Después se marchó sin decir palabra. Ahora estábamos solos. Quizás siguiesen un plan preestablecido, dejarme con el que pensaban me resultaba menos atemorizador. Quizás me estaba volviendo paranoica. En cualquier caso lo agradecí, prefería estar a solas con él.

Colocó la lámpara a mi lado y se sentó enfrente, mojando una esquina de la toalla con el contenido de la botella.

- Agua –me informó.– ¿Puedo?.

Mantenía alzada su mano izquierda hasta casi rozar mi barbilla. No esperó mi respuesta, con dos dedos la atrapó y me hizo girar el rostro para ver mejor la herida. Con sumo cuidado procedió a retirar la arenilla adherida con la toalla húmeda.

Tuvo que soltarme para abrir el primer cilindro.

- Desinfectante exterior –murmuró mientras rociaba la zona don el spray.

Observé de reojo como desenroscaba el tapón del segundo y depositaba con el gotero una pequeña cantidad de líquido espeso en la yema de su dedo índice.

Volvió a sujetar mi barbilla mientras lo extendía con delicadeza.

- Cicatrizante – susurró, repitiendo toda la operación.

Estaba segura que el fuego que sentía en la mejilla no tenía nada que ver con la herida, ni con la cura, pues también lo sentía en la barbilla. Deseé fervientemente, que esta vez, el líquido tardase en ser adsorbido por mi piel. Lamentablemente ambas manos se retiraron en ese momento buscando el último cilindro.

- Ahora, alisador.

De nuevo sus yemas, cubiertas de polvo iridiscente, recorrieron mi mejilla avivando las llamas.

- Doc dijo que no es imprescindible, pero yo prefiero asegurarme de que este bonito rostro quede sin marca alguna.

Tuve que tragar saliva y recordarme respirar. Tenía unas ganas terribles de apoyar el rostro en aquella mano. Ganas de que en vez de rozarme, me acariciase.

Carraspeó sonoramente y procedió a curar mis manos con la misma ternura. Decididamente las llamas viajaban en sus dedos. ¿Sentiría él lo mismo? ¿Por eso no me miraba ahora a la cara?.

Mientras lo recogía todo, me aconsejó que tratase de dormir un poco.

- Pronto amanecerá. Y mañana será un día de muchas emociones.

Gemí antes de recostarme.

- No te preocupes, yo estaré contigo todo el tiempo. Aún recuerdo lo duro que fue para mí cuando llegué con Jared. Entonces tenía trece años y acababa de perder a mi hermana.

Me alcé sobre un codo para mirarlo. Él se dejó caer sobre el otro catre con los ojos cerrados. Bostezó y murmuró:

- Duérmete. Ya nos contaremos nuestras vidas en otro momento. No hay prisa, tenemos todo el tiempo del mundo por delante.

Aquella idea me gustó bastante, pero también me recordó la ausencia de mi familia y tuve que morderme el puño para contener la angustia.

Cuando finalmente me venció el sueño, mi último pensamiento coherente fue su nombre. Jamie .

N/A: Este capítulo quiero dedicarselo a neny cullen y Robin Wolfe (mi parte preferida es la escena de la cura, espero que la disfrutaseis) También a Abner Vancastle (Es gratificante que algo que escribistes para ti misma y que jamás pensaste en hacer público le guste a los demás. Gracias por tu apoyo).

Próximo capítulo: Deslumbrada.

Reviews por favor. Son el alimento de mi espiritu creativo.

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